Reparaciones

Si tienes algún objeto de nácar y se te ha ensuciado, puedes limpiarlo con una mezcla de agua y yeso.

Restauraciones

Para que un mueble que quieres restaurar te quede bien es preciso que elimines primero la vieja pintura o el viejo barniz hasta dejar la madera desnuda. Pero hay rincones a los que resulta prácticamente imposible acceder. Las patas de una silla o de una mesa tienen a veces recovecos muy antipáticos. Un medio de lijar cómodamente, incluso esos puntos difíciles, consiste en hacerse con una de esas esponjas que se emplean en la limpieza doméstica, cortar el papel a medida de la superficie de la esponja y encolar y pegar el papel de lija encima. De esta manera tendrás una herramienta elástica y adaptable a los rincones más problemáticos.

 

Si el escritorio es valioso, o aunque simplemente te lo parezca, lo más sensato es que acudas para su restauración a un profesional. Solamente en el caso de que se trate de un mueble de pino o similar puedes acometer tú la tarea. Quítale el viejo barniz por medio de un decapante o de sosa cáustica (precaución con ella); lávalo bien con agua y jabón hasta haber eliminado todo rastro de sosa. Para reavivar el tono de la madera, pasa una esponja empapada en aguafuerte (salfumán) rebajado con agua. Pon el mueble a secar (nunca al sol) y, una vez seco, restriégalo con estropajo de aluminio, frotando en la direción de la veta de la madera. Púlelo cuidadosamente y barnízalo.

Rodillo

Si pintas con rodillo, forra el recipiente con un trozo de papel plástico o bolsa de basura antes de llenarlo de pintura. Cuando acabes, bastará con tirar el plástico, y no tendrás que lavar la cubeta.

 

Cuando estrenes brochas o rodillos nuevos, ponlos un par de horas a remojo para que las cerdas se suavicen y se hinchen. Luego los limpias con agua o aguarrás.

 

Cuando laves unos pinceles o rodillos, añade suavizante de la ropa al último aclarado para mantenerlos suaves y flexibles.

 

El rodillo no se sumerge nunca completamente en la pintura. Se moja simplemente su superficie y se restriega luego sobre la rejilla de escurrir para repartir la pintura de forma uniforme. Así evitarás también salpicaduras. Una vez terminado el trabajo, elimina la pintura sobrante pasando el rodillo por unos papeles de diario, desmonta a continuación el rodillo de su mango y sumérgelo en agua o en un disolvente, según sea la pintura que hayas empleado. Ponlo después en remojo en agua jabonosa algunas horas, acláralo pasado este tiempo y guárdalo en posición vertical. Si fijas a la pared una tablilla de madera, clavas en ella unos clavos grandes y doblas en ángulo recto la parte de clavo sobresaliente, tendrás unos buenos colgadores para tus rodillos.

Ruedas

Las ruedas de muebles, como mesitas de televisión, sillones, etc. acaban por bloquearse por el uso Para que recuperen sus funciones, pasa la hoja de una sierra para metales entre la rueda y su montura, de cada lado. De esta manera, eliminarás los restos de hilos, pelos, etc. que la mantenían inmóvil. Termina la labor añadiendo una gota de aceite.

   
   
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