| Taladro |
Si vas a estrenar el
taladro con un agujero que quieres que tenga una profundidad determinada,
para no pasarte y hacerlo demasiado hondo, empieza por marcar sobre la
broca el punto en que deberás detenerte por haber alcanzado ya la
profundidad necesaria. Entonces pega cinta adhesiva sobre el resto de la
broca. Así cuando la parte de broca que no tenga cinta se haya hundido
por completo en el agujero, sabrás que debes detenerte. |
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Para
perforar cristal, asegúrate de que el cristal esté perfectamente plano
sobre una superficie firme. Luego, con masilla de vidriero, formas en
torno al punto en que debes perforar una especie de pozo de un par de centímetros
de hondo y lo llenas con
aceite de motor. Ya puedes empezar. Utiliza una broca de carburo de
tungsteno, emplea una velocidad baja, y… suerte.
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Tres
procedimientos para evitar que el polvo te caiga encima cuando haces un
agujero en la pared con el taladro.
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Si
alguien te puede ayudar: que sostenga la boquilla del aspirador justo
bajo el punto en que trabajas.
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Si
no tienes a nadie: pega un sobre a la pared donde se recogerá el
polvo producido.
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Si trabajas sobre
el techo, haz un agujero previo en la tapa de un frasco cualquiera y
taladra el techo a través de él para que la tapa recoja el polvo y
no te caiga encima.
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Taller |
En la habitación
o en el rincón que hayas habilitado como taller, prevé un espacio seguro
en que reunir todo aquello que pueda representar un peligro para otros,
sobre todo los más pequeños: disolventes, pinturas viejas, baterías,
aerosoles, etc.
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| Tapones |
Si dispones tapones de
corcho usados en filas de siete u ocho y los pegas uno a otro por sus
extremos, y pegas luego las distintas filas entre sí, puedes obtener un
estupendo cuadro de corcho que, colgado de la pared, puede serte útil
para clavar con alfileres tus notas recordatorias, llaves, etc. Y, pegadas
estas filas sobre un tablero cualquiera, pueden constituir un
salvamanteles muy práctico. Si piensas que no vas a tener bastantes,
corta los tapones a lo largo con un cuchillo bien afilado y tendrás el
doble. |
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Si
no consigues desenroscar la tapa de un bote, prueba a ayudarte con un
pedazo de papel de lija o de tela esmeril. Córtalos al tamaño adecuado
para que puedas rodear con ellos la tapa en cuestión.
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Té
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Las
hojas de té ya usadas pueden volverse a cocer y emplear la infusión
resultante para limpiar muebles de madera barnizada.
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Teñir
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Para
que la madera blanca cobre un aspecto antiguo, puedes aplicar este truco,
que procede de un viejo artesano. Se trata de empapar la madera en amoníaco
puro. Deja que la madera se impregne generosamente y en caso necesario
repite el procedimiento. Después de haberla dejado secar un par de días,
no faltará sino que la enceres adecuadamente. Este tratamiento tiene la
ventaja de que el mueble ofrece un aspecto que no se diferencia del que
ofrecería un mueble que ha sido encerado pacientemente durante años.
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| Toma
de tierra |
Si un electrodoméstico
carece de toma de tierra, puedes poner remedio al problema reemplazando el
cable eléctrico del aparato, que será bipolar, por uno tripolar, y
conectando el tercer cable, el de tierra, con la carcasa metálica del
electrodoméstico de que se trate. |
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Tornillos |
Si cuando realizas algún trabajo casero te encuentras con
que el tornillo no entra bien o se queda atascado, extráelo, mójalo en
aceite e inténtalo de nuevo. Verás cómo se acaba el problema |
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