| Tornillo |
Antes de intentar
quitar tornillos que llevan tiempo en su sitio y que pueden resistirse,
calienta mucho la punta del destornillador en el fuego. Verás como lo
destornillas sin dificultad. |
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Si el tornillo se
resiste, echa unas gotas de agua oxigenada sobre su cabeza y deja que se
remoje un rato. |
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Si el tornillo baila,
sácalo, introduce el palo de madera de una cerilla en el orificio, rómpelo
y atornilla de nuevo. |
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Un tornillo que se
resiste a salir dejará probablemente de hacerlo si calientas al máximo
la punta del destornillador. |
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Dale un martillazo al
tornillo rebelde para hundirlo más y vencer así su resistencia a girar. |
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Embadurna con petróleo
el tornillo oxidado que se te resiste. Espera un poco, dale un par de
golpes y destornilla. |
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El tornillo quedará
fijo en la madera si previamente a introducirlo lo sumerges en cola
blanca. |
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Un par de gotas de
amoníaco sobre la tuerca que se resiste, bastarán para aflojarla sin
problemas. |
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Para introducir un
tornillo en la madera con más facilidad, úntalo de aceite. |
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Si tratas de
atornillar un tornillo flojo y compruebas que gira en el vacío porque su
alojamiento ha cobrado excesiva holgura, sácalo y envuelve apretadamente
su rosca con hilo de coser. Una vez tengas el hilo bien bobinado, sumérgelo
un instante en cola de carpintero y atorníllalo en su sitio. No volverá
a caerse. |