Yeso

Las esculturas, estatuíllas en estuco o en yeso se ensucian enseguida y se ponen grises al cabo del tiempo. Para devolverles su blancura original, prepara una solución de almidón y agua. Pinta el objeto con un pincel, espera a que seque completamente y cepíllalo con un cepillo de cerdas suaves. Así eliminarás a un tiempo el polvo de almidón y la suciedad.

 

Para que el yeso mantenga su maleabilidad y no endurezca puedes añadir un poco de alcohol a la mezcla.

 

Para que el destornillador no resbale, frota su punta con tiza.

 

Si tienes algún objeto de nácar y se te ha ensuciado, puedes limpiarlo con una mezcla de agua y yeso.

 

Para que la escayola no fragüe cuando interrumpes un remiendo, remójala con leche.

 

Una untura de cera blanca de abejas disuelta en trementina, aplicada dos veces consecutivas, da al yeso un aspecto marmóreo.

 

Una capa delgada de silicato de potasa deja los objetos de yeso duros como una piedra, hasta el punto de que pueden permanecer largo tiempo al aire libre sin inconveniente.

 

Para reparar un objeto de yeso roto, se disuelven pedacitos de celuloide en éter. La parte pastosa que queda en el fondo del recipiente se usa como cola.

   
   
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