Baños

Si quieres tomar un baño tonificante disuelve 200 gr de sal marina en el agua bien caliente.

  El agua del baño del bebé debe estar a la temperatura del cuerpo, entre 30 y 40º.
 

Un baño caliente, en el que hayas dejado infundir durante 15 minutos 500 gr de salvado, te suavizará la piel.

  Contra los nervios, en vez de tabletas, tómate un baño y añade al agua una taza de vinagre. Es muy sedante.
 

Si añades al agua de tu baño una taza de almidón y lo disuelves bien, saldrás de él con la piel suave y satinada.

  Para que tu cuarto de baño no se convierta en una sauna cuando tomas un baño, antes de llenarlo, deja correr el agua fría.
 

Si te sientes romana y te apetece probar las excelencias del baño de leche, disuelve en el agua 500 gr de leche en polvo.

  Después de bañarte sécate bien los pies, especialmente entre los dedos, para evitar la aparición de hongos.
 

Si la alcachofa o flor de la ducha está obstruida, desenróscala y con un alfiler limpia sus orificios uno por uno.

  Si eres aficionada al baño, pero tienes la piel muy grasa, en vez de usar aceites puedes volverte hacia las yerbas. Las hojas de abedul, por ejemplo, proporcionan un baño muy agradable y de efectos muy relajantes. Cuece un par de puñados de hojas de abedul en dos litros de agua y cuela en el agua de la bañera el líquido de la infusión. Si quieres un baño aún más perfumado, añade a la infusión un puñado de manzanilla.
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