Edad

Para disimular los años:

  1. elimina las sombras. Antes del fond de teint, aplícate un stick corrector sobre las ojeras, ángulo interno de los ojos, rincón de la nariz y a lo largo de los pliegues de la nariz.

  2. escoge un fond de teint medio tono más claro que el de tu piel. Así, tanto a la luz del día como de la noche, tu rostro tendrá una apariencia luminosa.

  3. para complementar, recurre a un blush de color melocotón o albaricoque, tonos que imitan a la perfección una buena cara natural. Sonríe levemente y aplícalo en la cima de la mejilla, esparciéndolo luego en dirección a la sien.

  4. confiere a tus cejas una línea ascendente para "levantar" la cara. Cepíllalas hacia arriba y depílate el arco superciliar.

  5. olvídate del lápiz de khol en el interior del ojo, pues achica la mirada. Con una mina bien torneada, traza puntos entre las pestañas para darles apariencia de espesor.

  6. aplícate una máscara, marrón o azul marino, insistiendo en las pestañas del ángulo externo para curvarlas adecuadamente y agrandar así los ojos.

  7. antes de maquillarlos, hincha los labios aplicándoles una compresa mojada en agua caliente, seguida de un poco de crema.

  8. acentúa el aspecto carnoso de la boca corrigiendo la "V" del centro del labio superior con un lápiz del mismo color que el de labios que vayas a usar.

Ejercicios

Antes de empezar con estos ejercicios, que relajan la espalda y procuran por tu silueta, efectúa ejercicios de precalentamiento para soltar las articulaciones.

  1. de pie, las piernas abiertas, la espalda recta, dobla un brazo sobre el hombro, el otro sobre la espalda y engancha los dedos de ambas manos entre los omóplatos (como si pretendieras rascarte la espalda en un punto de difícil acceso). Permanece así 20 segundos, respirando calmosamente. Repite el ejercicio 3 veces variando la posición de los brazos.

  2. a gatas, los brazos paralelos y las manos vueltas hacia las rodillas, arquea la columna, de las lumbares a la nuca, al inspirar, e invierte el sentido al espirar. 3 veces.

  3. de pie, los pies juntos, brazos al frente, espira suavemente mientras te doblas, recta la espalda, llevas la cabeza entre las rodillas y las manos a los talones sin flexionar las piernas. Permanece 20 segundos en esta posición y reincorpórate después con los brazos extendidos al frente y la espalda recta. 3 veces.

 

Para unos brazos atléticos: Siéntate, flexiona las piernas y coge una pelota de espuma en cada mano. Tiende los brazos hacia atrás y presiona las pelotas en las manos. Golpéalas, luego, una contra otra. Repite este ejercicio 10 veces.

 

Para mantener unas nalgas disciplinadas:

  • Ponte boca abajo, con las piernas abiertas, y apoya la frente en las manos. Aprieta las nalgas, alza levemente las piernas y ábrelas y ciérralas 5 veces.

  • Ponte de rodillas, apóyate sobre los brazos cruzados, alza la pierna derecha doblada y flexiona el pie. Luego efectúa 10 saltitos lo más alto posible. A continuación mantén la posición 5 segundos sin moverte y cambia de pierna. Repite 10 veces este ejercicio.

 

Para unos muslos torneados.

  • Siéntate en el suelo apoyada sobre las manos, con las piernas abiertas y estiradas. Espirando, contrae fuertemente las nalgas y el vientre, y cierra lentamente las piernas ofreciendo resistencia.

  • Con las piernas cerradas y los pies juntos, despega las nalgas del suelo y presiona los talones uno contra otro. Repite 10 veces el ejercicio.

 

Si te pasaste con la paella o con los helados, presta atención a estos ejercicios para recuperar la figura.

Para pecho y brazos.

  • Arrodíllate con la pierna derecha sobre un banco y apoyáte en él con la mano derecha. Afírmate sobre la pierna izquierda y alza con esa mano una pesa (de un peso que no supere los 2 kilos) hasta la altura del pecho. Repite este ejercicio 10 veces y cambia luego de lado.

Para estómago y cintura.

  • En postura de aspa, coge una toalla entre las manos. Sujetando estómago y nalgas, flexiona los brazos a ambos lados tanto como puedas. Presta atención a que el movimiento sea verdaderamente lateral. Repite este ejercicio 20 veces a ambos costados.

Para caderas y trasero.

  • Túmbate de lado sobre una toalla. Apoya la cabeza en el brazo que quede en la parte de abajo y dobla la pierna de ese mismo lado hacia atrás. Apoya la mano superior en el suelo y levanta la pierna correspondiente. Vuelve a la posición incial, deja que la mano que se apoyaba en el suelo repose ahora sobre el muslo y levanta la pierna doblada. Cambia de lado y repite los ejercicios.

Embarazo

Durante el embarazo se suele caer en la tentación de comer más de la cuenta como medio de compensar algunos de sus pequeños inconvenientes. El problema es que se gana peso con demasiada facilidad. Ten cuidado con el peso...

  • si superaste ya los 35 años.

  • si ya andabas sobrada de peso antes del embarazo.

  • si engordaste mucho en embarazos anteriores.

  • si no preves amamantar al bebé.

  • si haces poco ejercicio físico.

  • si eres amiga de comer de forma irregular.

  Las necesidades de hierro aumentan en el caso de las mujeres encintas de 12 a 15 mg. por día, a principio del embarazo, y de 20 a 25 durante el último trimestre. Por esto es conveniente el consumo de alubias, lentejas, garbanzos, cacahuetes, almendras, etc. Conviene casar estos productos con carne, pescado y huevos, pues el hierro contenido en ellos se asimila mejor que el hierro de origen vegetal, aunque frutos y legumbres secos contienen otros elementos de inestimable valor. Su alto contenido en fibra, entre 3 y 5 mg/100 gr. en el caso de las legumbres secas, y hasta 11 mg/100 gr. en el caso de los frutos secos, conviene para combatir los casos de estreñimiento.
  Después del cacao, los frutos y legumbres secos son los alimentos con más alto contenido en magnesio, fundamental durante el embarazo. Conviene una alimentación a base de productos ricos en magnesio como pescado, espinacas, quesos de cáscara dura y, sobre todo, legumbres y frutos secos: habas secas, almendras, alubias, cacahuetes, pistachos y nueces, en primer lugar. Tras ellos, lentejas, garbanzos y avellanas. También contienen vitaminas B1 y PP, especialmente los dátiles y los higos secos, que son particularmente necesarias durante el embarazo.
 

La riqueza proteínica de las legumbres secas (no lo frutos) las hace muy apreciadas. Aunque su riqueza es tal que los vegetarianos las consumen en vez de la carne, pescado e incluso huevos, conviene alternar su consumo con el de proteínas de carne animal, de más alto valor biológico. Especialmente en el caso de los frutos secos, es cierto su alto valor calórico, pues al secarse lo que pierden en agua lo ganan en azúcar. el higo, por ejemplo pasa de 60 calorías/100 gr. a 275 cal/100 gr. una vez seco. las avellanas y las nueces, los más calóricos, añaden de 625 a 650 cal./100 gr.

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