| Edad |
Para disimular
los años:
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elimina las
sombras. Antes del fond de teint, aplícate un stick corrector sobre
las ojeras, ángulo interno de los ojos, rincón de la nariz y a lo
largo de los pliegues de la nariz.
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escoge un
fond de teint medio tono más claro que el de tu piel. Así, tanto a
la luz del día como de la noche, tu rostro tendrá una apariencia
luminosa.
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para
complementar, recurre a un blush de color melocotón o albaricoque,
tonos que imitan a la perfección una buena cara natural. Sonríe
levemente y aplícalo en la cima de la mejilla, esparciéndolo luego
en dirección a la sien.
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confiere a
tus cejas una línea ascendente para "levantar" la cara. Cepíllalas
hacia arriba y depílate el arco superciliar.
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olvídate del
lápiz de khol en el interior del ojo, pues achica la mirada. Con una
mina bien torneada, traza puntos entre las pestañas para darles
apariencia de espesor.
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aplícate una
máscara, marrón o azul marino, insistiendo en las pestañas del ángulo
externo para curvarlas adecuadamente y agrandar así los ojos.
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antes de
maquillarlos, hincha los labios aplicándoles una compresa mojada en
agua caliente, seguida de un poco de crema.
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acentúa el
aspecto carnoso de la boca corrigiendo la "V" del centro del
labio superior con un lápiz del mismo color que el de labios que
vayas a usar.
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| Ejercicios |
Antes de empezar
con estos ejercicios, que relajan la espalda y procuran por tu silueta,
efectúa ejercicios de precalentamiento para soltar las articulaciones.
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de pie, las
piernas abiertas, la espalda recta, dobla un brazo sobre el hombro, el
otro sobre la espalda y engancha los dedos de ambas manos entre los omóplatos
(como si pretendieras rascarte la espalda en un punto de difícil
acceso). Permanece así 20 segundos, respirando calmosamente. Repite
el ejercicio 3 veces variando la posición de los brazos.
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a gatas, los
brazos paralelos y las manos vueltas hacia las rodillas, arquea la
columna, de las lumbares a la nuca, al inspirar, e invierte el sentido
al espirar. 3 veces.
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de pie, los
pies juntos, brazos al frente, espira suavemente mientras te doblas,
recta la espalda, llevas la cabeza entre las rodillas y las manos a
los talones sin flexionar las piernas. Permanece 20 segundos en esta
posición y reincorpórate después con los brazos extendidos al
frente y la espalda recta. 3 veces.
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Para unos brazos
atléticos: Siéntate,
flexiona las piernas y coge una pelota de espuma en cada mano. Tiende los
brazos hacia atrás y presiona las pelotas en las manos. Golpéalas,
luego, una contra otra. Repite este ejercicio 10 veces. |
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Para mantener
unas nalgas disciplinadas:
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Ponte boca
abajo, con las piernas abiertas, y apoya la frente en las manos.
Aprieta las nalgas, alza levemente las piernas y ábrelas y ciérralas
5 veces.
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Ponte de
rodillas, apóyate sobre los brazos cruzados, alza la pierna derecha
doblada y flexiona el pie. Luego efectúa 10 saltitos lo más alto
posible. A continuación mantén la posición 5 segundos sin moverte y
cambia de pierna. Repite 10 veces este ejercicio.
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Para unos muslos
torneados.
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Siéntate en
el suelo apoyada sobre las manos, con las piernas abiertas y
estiradas. Espirando, contrae fuertemente las nalgas y el vientre, y
cierra lentamente las piernas ofreciendo resistencia.
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Con las
piernas cerradas y los pies juntos, despega las nalgas del suelo y
presiona los talones uno contra otro. Repite 10 veces el ejercicio.
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Si te pasaste con
la paella o con los helados, presta atención a estos ejercicios para
recuperar la figura.
Para pecho y
brazos.
Para estómago
y cintura.
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En postura de
aspa, coge una toalla entre las manos. Sujetando estómago y nalgas,
flexiona los brazos a ambos lados tanto como puedas. Presta atención
a que el movimiento sea verdaderamente lateral. Repite este ejercicio
20 veces a ambos costados.
Para caderas y
trasero.
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Túmbate de
lado sobre una toalla. Apoya la cabeza en el brazo que quede en la
parte de abajo y dobla la pierna de ese mismo lado hacia atrás. Apoya
la mano superior en el suelo y levanta la pierna correspondiente.
Vuelve a la posición incial, deja que la mano que se apoyaba en el
suelo repose ahora sobre el muslo y levanta la pierna doblada. Cambia
de lado y repite los ejercicios.
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| Embarazo |
Durante el
embarazo se suele caer en la tentación de comer más de la cuenta como
medio de compensar algunos de sus pequeños inconvenientes. El problema es
que se gana peso con demasiada facilidad. Ten cuidado con el peso...
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si superaste
ya los 35 años.
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si ya andabas
sobrada de peso antes del embarazo.
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si engordaste
mucho en embarazos anteriores.
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si no preves
amamantar al bebé.
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si haces poco
ejercicio físico.
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si eres amiga
de comer de forma irregular.
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Las
necesidades de hierro aumentan en el caso de las mujeres encintas de 12 a
15 mg. por día, a principio del embarazo, y de 20 a 25 durante el último
trimestre. Por esto es conveniente el consumo de alubias, lentejas,
garbanzos, cacahuetes, almendras, etc. Conviene casar estos productos con
carne, pescado y huevos, pues el hierro contenido en ellos se asimila
mejor que el hierro de origen vegetal, aunque frutos y legumbres secos
contienen otros elementos de inestimable valor. Su
alto contenido en fibra, entre 3 y 5 mg/100 gr. en el caso de las
legumbres secas, y hasta 11 mg/100 gr. en el caso de los frutos secos,
conviene para combatir los casos de estreñimiento. |
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Después
del cacao, los frutos y legumbres secos son los alimentos con más alto
contenido en magnesio, fundamental durante el embarazo. Conviene una
alimentación a base de productos ricos en magnesio como pescado,
espinacas, quesos de cáscara dura y, sobre todo, legumbres y frutos
secos: habas secas, almendras, alubias, cacahuetes, pistachos y nueces, en
primer lugar. Tras ellos, lentejas, garbanzos y avellanas. También
contienen vitaminas B1 y PP, especialmente los dátiles y los
higos secos, que son particularmente necesarias durante el embarazo. |
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La
riqueza proteínica de las legumbres secas (no lo frutos) las hace muy
apreciadas. Aunque su riqueza es tal que los vegetarianos las consumen en
vez de la carne, pescado e incluso huevos, conviene alternar su consumo
con el de proteínas de carne animal, de más alto valor biológico.
Especialmente
en el caso de los frutos secos, es cierto su alto valor calórico, pues al
secarse lo que pierden en agua lo ganan en azúcar. el higo, por ejemplo
pasa de 60 calorías/100 gr. a 275 cal/100 gr. una vez seco. las avellanas
y las nueces, los más calóricos, añaden de 625 a 650 cal./100 gr. |
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