Índice de masa corporal

El IMC, índice de masa corporal, se obtiene dividiendo el peso por el cuadrado de la talla de una persona. El resultado constituye un buen punto de referencia para saber cómo debes definirte. Por debajo de un resultado de 20 puedes afirmar tranquilamente que estás delgada; si superas los 25 puntos, aunque lamentándolo mucho, habrá que reconocer un exceso de peso; si el resultado supera los 30 puntos, se considera que la persona está obesa. El cálculo es el siguiente: si, por ejemplo, pesas 58 kg. y mides 1,62 m., eleva la talla al cuadrado, es decir, multiplícala por sí misma: 1,62 x 1,62 = 2,62. El peso, 58, dividido entre 2,62 te dirá que tu IMC es de 22,13.

Indigestión

Cuando notes sus síntomas, prevénlos tomando una infusión de té azucarado o de manzanilla con un poco de agua de azahar.

 

Cuando se sufre una indigestión, puede aplicarse uno de los siguientes métodos:

  • tomar una cucharada sopera de granos de mostaza acompañada de gran cantidad de líquido, que puede ser té negro, por ejemplo.

  • pon a cocer hojas de menta y cáscaras de limón. Deja enfriar el preparado, cuélalo, échale un poco de azúcar y bébelo tan caliente como puedas soportarlo.

  • también es efectivo el té negro con una pizca de sal. Tómalo acompañado de pan tostado.

Insomnio La cafeína es la culpable de la mayoría de insomnios. El café que tomas por la tarde empieza a obrar efecto cuatro horas después. Si sufres, pues, de insomnio, suprime desde primera hora de la tarde los excitantes como el café, el té y el alcohol, así como la fruta que contenga mucha vitamina C. Por la noche, antes de acostarte, bébete un vaso de leche: obra milagros. Sobre todo, trata de establecer la condición ideal de tus horas de sueño; vigila tu estado de fatiga a partir de las 9 de la noche; controla el reloj en el momento en que sientas pesadez de párpados. Una hora y media o dos horas después, a tenor de tu ritmo de sueño, volverás a sentir cansancio. Es el momento en que debes acostarte si no quieres arriesgarte a tener que esperar otra hora y media más. Y, en la cama, procura volverte de cara a la pared para no tener frente a los ojos la esfera del reloj si tardas en conciliar el sueño.
 

Si sufres de insomnio, aparte del viejo truco de contar ovejas, puedes recurrir a asperger sobre la almohada unas gotas de aceite esencial de salvia.

 

Para luchar contra él, vete a la cama siempre a la misma hora y procura hacer lo mismo al levantarte, aunque no hayas dormido lo suficiente.

 

También es aconsejable lavarse los dientes, desmaquillarse o abrir la cama siempre a la misma hora para crear un ritual preciso.

 

Si en la cama no logras dormir, más vale que te levantes y hagas algo que te apetezca (leer, escuchar música o hacer media). te ayudará a relajarte.

 

Practicar un ejercicio físico intenso o una actividad intelectual que requiera mucha atención en las horas previas al sueño pueden desvelarte. En cambio, durante el día, un paseo, una vuelta en bici o un poco de deporte te ayudarán a dormir mejor.

 

Entre la hora de la cena y la de irse a la cama deben transcurrir un mínimo de 3 horas. Absténte del café si sufres de insomnio, incluso al mediodía; y lo mismo vale para el té, chocolate desleído o bebidas de cola.

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