| Jabón |
Aunque su
composición básica es siempre la misma, existen distintos tipos de jabón,
cada uno de los cuales corresponde a un uso específico. Es cuestión de
elegir el que mejor se adapte a tu tipo de piel.
jabón clásico
de uso familiar.
jabón
especial para pieles secas.
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enriquecidos
con cuerpos grasos de origen natural (aceite de almendras dulces, de
palma, etc.) o de reconstituyentes de la película que protege la
piel, estos jabones obran suavemente sobre las pieles secas, evitando
la sensación de acartonamiento. Son adecuados tanto para la cara como
para el cuerpo.
fórmulas sin
jabón para pieles delicadas.
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en realidad
se trata de leches solidificadas que se emulsionan al contacto con el
agua. Tienen la propiedad de neutralizar la cal del agua, preservan la
capa protectora de la epidermis y, al poseer un pH próximo al de la
piel, son muy adecuados para las pieles irritadas. Son especialmente
recomendables para el lavado del bebé.
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El que un jabón
produzca mucha espuma no es un índice fiable de su capacidad de limpieza. |
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Las manchas de
colorete, té o café frótalas con un paño empapado en agua y alcohol y
lava luego en agua jabonosa. |
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Un codo de piel
dura y áspera puede suavizarse con agua jabonosa y piedra pómez. |
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A
menos que se cambien a diario, los guantes de crin se convierten en un auténtico
nido de microbios. Por esto es aconsejable enjabonarse con las manos,
provocando espuma.
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El
jabón lava y se lava. No olvides, pues, de aclararlo después de haberlo
usado, sobre todo si lo usa más de una persona.
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El
jabón no debe sustituir el desmaquillador, pues éste ha sido concebido
especialmente para disolver los productos de maquillaje.
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| Jaqueca |
Una taza de café
con un zumo de limón constituye un excelente remedio para calmar la
jaqueca. |
| Jogging |
Las normas del
jogging.
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Veinte
minutos de jogging, tres veces por semana, bastan para mantenerte en
forma. Aténte, no obstante, a las normas siguientes:
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aclimatación:
si eres novata, empieza alternando un minuto de jogging con uno de
marcha; al cabo de una semana, introduce 2 minutos de jogging por uno
de marcha. Siguiendo este ritmo, en diez semanas estarás en
condiciones de correr veinte minutos sin cansarte.
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calzado: cómprate
unas zapatillas de jogging que sean cómodas y se adapten a tu pie. La
suela debe ser gruesa para amortiguar el choque del pie con el suelo.
Y cámbialas con frecuencia, sin esperar a que estén demasiado
viejas.
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terreno:
aunque puede practicarse el jogging sobre cualquier superficie, elige
de preferencia caminos, pistas de tierra batida o prados de césped.
Si corres sobre una superficie ligeramente abombada, cambia
regularmente de lado para que no siempre sea el mismo pie el que se
haya de adaptar al desnivel.
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La postura del
jogging.
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cabeza: alta,
los músculos de la cara distendidos.
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hombros:
sueltos; los brazos doblados a la altura del talle y balanceándose al
ritmo de la marcha.
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manos: con
los dedos doblados de forma natural.
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tronco: recto
y ligeramente echado hacia adelante.
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piernas: con
la rodilla ligeramente flexionada cuando el pie entra en contacto con
el suelo.
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pies:
el talón es la parte que contacta con el suelo; el movimiento termina
con un impulso de los dedos
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