| Jogging |
El
jogging tonifica los
abdominales, nalgas, muslos y pantorrillas, que son los puntos débiles de
la silueta femenina. |
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El
jogging mejora sensiblemente la circulación sanguínea, origen de la
mayoría de los problemas en las piernas, y acelera la eliminación de las
grasas acumuladas en la parte inferior del cuerpo. |
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Tiene
la ventaja de que no se requiere una gran fuerza muscular para
practicarlo; cada una puede regular a su antojo el ritmo de la carrera en
función de sus posibilidades. |
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Es
un deporte muy adecuado para mantenerse en forma cuando se ha doblado el
cabo de los cuarenta, edad a partir de la que, más que nunca, debe
controlarse el tono muscular y el peso. Pero, tanto si eres una persona
aficionada al deporte como si no, hay que aprender a correr. |
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Si el
jogging es tu deporte predilecto y vives en un medio urbano, te interesará
saber que, según las investigaciones realizadas por unos higienistas
norteamericanos, en las calles arboladas, y precisamente bajo los árboles,
es donde se encuentra la más alta proporción de los nocivos gases de
combustión desprendidos por los coches. Por consiguiente, ya lo sabes:
corre cuanto quieras, pero, en la ciudad, lejos de los árboles. |
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El jogging es
beneficioso para la circulación y el metabolismo. Oxigena el corazón. Si
lo practicas, controla tus pulsaciones; lo ideal sería que tuvieras 180
menos el número de tus años. |
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No
trates de correr desde el primer día; empieza por una marcha rápida. Así
podrás concentrarte mejor en la respiración. Luego alterna la carrera
moderada con la marcha rápida. Debes ser capaz de hablar distintamente, y
si estás demasiado agotada para hacerlo, no dudes en ralentizar tu
marcha. |
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Al
principio prográmate sesiones de entrenamiento cortas (de 10 minutos, por
ejemplo), y aumenta su duración de 5 en 5 minutos a medida que te sientas
preparada y con fuerzas para ello. A fin de obtener un beneficio real,
tanto cardíaco como muscular, la duración ideal de una sesión es de
40/50 minuto, corriendo sin parar. |
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Antes
de empezar, efectúa ejercicios de calentamiento: flexiona las piernas
varias veces para desentumecer las rodillas, y levántalas tan alto como
puedas para engrasar la articulación de la cadera. Haz ejercicios con los
pies para poner a tono los tobillos. Finalmente muévete para distender
los músculos, contraídos por el esfuerzo, y mantener la flexibilidad. |
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Finalizada
la sesión. tómate el pulso: 120/130 pulsaciones por minuto es el ritmo
ideal, el que corresponde a un esfuerzo moderado, pero suficiente para
fortalecer el corazón. |