Efectúa tu
jogging regularmente una media de dos veces por semana.
Elige
bien el calzado; las zapatillas deben ser flexibles y ligeras.
Corre
preferentemente sobre un suelo blando, ya que el asfalto produce ondas de
choque que son perjudiciales tanto para la columna vertebral como para las
articulaciones.
No
corras con el estómago vacío ni después de una comida.
Márcate un
objetivo y así estarás más motivada para entrenarte.