Manos Si, pese a darte crema siempre que te las laves, tienes la sensación de que no basta, prueba el siguiente procedimiento. Por la noche, antes de acostarte, úntate bien de crema, consigue una capa como del grueso de una hoja de cuchillo, ponte luego encima unos guantes de algodón, y deja que la crema actúe durante toda la noche. A la mañana siguiente quedarás gratamente sorprendida de la suavidad de tus manos.
  Si te has manchado los dedos con tinta y no tienes a mano un trozo de piedra pómez, mójate con agua la zona manchada y frótala con la cabeza de una cerilla; si no te funcionara, prueba con zumo de tomate fresco. Otra mancha indeleble es la de nicotina; contra ella puedes luchar frotando la zona afectada con un trozo de algodón mojado en acetona
 

Con el masaje de las manos sucede lo que con cualquier masaje: la perseverancia es fundamental; si lo aplicas con constancia, los resultados no tardarán en hacerse evidentes. Las manos, más que cualquier otra parte del cuerpo, requieren el cuidado diario con la crema adecuada a cada tipo de piel:

  1. Tras haber extendido una tenue capa de crema sobre el dorso de la mano, masajéala delicadamente. Con el pulgar de una mano masajea el dorso de la otra en sentido circular.

  2. Sosteniendo los dedos de una mano entre el pulgar y el ín-dice de la otra, aplica masaje a un dedo tras otro, partiendo de la yema y acabando por la muñeca.

  3. Con el índice y el pulgar de una mano aferra la punta de los dedos de la otra y ve estirando con fuerza cada uno de ellos.

  4. Con el pulgar de una mano sobre la palma de la otra, masa-jea vigorosamente de dentro afuera y hacia arriba.

  5. Con la punta del pulgar de una mano, y partiendo del espa-cio existente entre un dedo y otro, aplica un masaje enérgico en dirección a la muñeca.

 

Dos o tres veces por semana, antes de acostarte, extiende sobre las manos la crema de noche y ponte después unos guantes de algodón ligero.

 

La piel de las manos es la más expuesta al envejecimiento y a los daños causados por la intemperie; requiere por tanto mayor cuidado. Aquí tienes las fases de una manicura rápida

  1. Elimina el esmalte con un algodón mojado en un disolvente graso de calidad. Así evitarás que las uñas se te debiliten. Perfila las uñas con la lima de cartón redondeándolas. 

  2. Introduce las manos en un baño de agua tibia con un poco de jabón para ablandar las uñas.

  3. Enjúgate las manos y extiende crema sobre el contorno de las uñas, masajeándolas. Con el utensilio adecuado empuja el pellejo hacia arriba, a ser posible sin cortarlo.

  4. Si el pellejo invade la uña o estás habituada a cortarlo, hazlo.

  5. Enjuágate los dedos, sécatelos bien y aplica a las uñas una capa de esmalte base transparente.

  6. Aguarda un momento y extiende después una capa de esmalte de tu color predilecto sobre toda la uña. Deja que seque bien y finalmente repásalo.

  Si tienes las manos ásperas después de trabajar, aplícales un tratamiento suavizante a base de una mezcla de azúcar en polvo y aceite de oliva. Una cucharada de las de café de azúcar por una, sopera, de aceite. Trata especialmente las zonas más rugosas de las manos. Luego te las lavas a conciencia y observarás los resultados. Los pies te agradecerán también que les apliques el mismo tratamiento cuando sea preciso.
  Los posos del café ayudan a mantener las manos presentables. Ponte un poco de posos de café en las manos y te las friccionas durante unos diez minutos antes de aclarártelas con agua tibia.
Mantequilla

Contrariamente a lo que se cree, la mantequilla contiene también importantes vitaminas, como A,D y E, necesarias para el organismo. Es ligeramente menos calórica que el aceite: 10 gramos de mantequilla representan aproximadamente 76 calorías, contra 93 del aceite.

 

La mantequilla cruda es fácilmente digestible, cocida puede serlo menos, sobre todo si se la somete a temperaturas excesivas.

  Su contenido en grasa es idéntico al de la margarina: 82%. La margarina se compone de materias grasas de origen vegetal, agua y leche. Esto la diferencia de la mantequilla cuyas materias grasas son de origen animal.
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