Pelo Si tienes el pelo blanco y quieres que ofrezca un aspecto atrayente, recurre a una loción de aclarado. Puedes comprarla o prepararla tú misma. Para ello, llena un cazo con medio litro de agua y llévala a ebullición; quítala del fuego y échale dos puñados de flores de aciano. Déjalo un rato en maceración, fíltralo y usa la loción como última agua de aclarado, tras haberte lavado la cabeza.
  El sol, el mar y las piscinas son perjudiciales para la buena salud de tu pelo. Por esto le convendría un tratamiento a fondo; un par o tres de veces al mes tómate tiempo para aplicarle una mascarilla, una de estas cremas untuosas que contienen elementos revitalizantes, suavizantes e hidratantes. Elige el producto en función de tu tipo de pelo y del problema específico que pudiera afectarte. Hay fórmulas adaptadas a cada caso.
  • procede mecha a mecha, desde las raíces hasta las puntas, impregnando bien los cabellos. Péinate luego con un escarpidor y deja que el producto obre su efecto el tiempo indicado en el folleto.

  • aclárate el pelo con abundante agua hasta eliminar totalmente el producto. Finaliza el aclarado con agua fría, conseguirás un pelo más brillante.

  • sécatelos con una toalla, frotando con las palmas de las manos. Este presecado reducirá a la mitad el tiempo de exposición de tus cabellos al calor del secador.

  • si tienes el pelo largo, aplícate en seco un reparador especial para puntas, que no debe aclararse. Con una o dos gotas es suficiente.

  Para evitar que se reseque y mantener su buena apariencia, mezcla 1 huevo con 30 ml. de cerveza. Aplícatelo al pelo, peinándote, ponte un gorro de plástico, deja que actúa por espacio de un cuarto de hora y acláratelo bien luego.
  Si te gustan los cabellos con reflejos rojos, puedes conseguirlos aclarándotelos con un infusión preparada a base de una docena de hojas de nogal.
  No te cepilles el pelo si está mojado: el cepillo estira el pelo ya lacio por efecto del agua y corres el peligro de estropearlo. Desenrédalo antes de darte el champú y utiliza luego un peine de púas anchas.
  El sol embellece todos los colores naturales sin excepción. Los que no lo son, bajo sus efectos, tienen tendencia a virar al rojo. Aunque actualmente los colores suelen ser más estables, es conveniente que no esperes al día antes de salir de vacaciones para hacerte el color. Así le dejarás tiempo para fijarse bien antes de someterse a la acción de los rayos UV.
  Cuando el pelo es muy fino: corte escalado y sostenido por medio de una leve permanente, con el añadido de un flequillo para hincharlo. Un truco de nuestras abuelas, útil no sólo para quien tiene los cabellos finos, un sobre de levadura de cerveza todos los días.
  Cuando el pelo está desfibrilado: suspender de inmediato tintes y permanentes y darle tiempo al cabello pàra reestructurarse, ayudándolo con tratamientos adecuados. Y un corte cada vez que tengamos luna nueva, es decir, cada 28 días.
  Cuando el pelo es crespo, se debe usar un champú neutro y poco tinte. Si hay que disimular algunas canas, mejor recurre a la coloración al agua que oxida poco el pelo. El corte puede ser incluso largo si va bien a la cara, pero para eliminar aquella antipática encrespadura en torno a la cara puede recurrirse a estirarlo ligeramente en la zona de la frente.
  Si quieres que tu melena conserve un buen aspecto durante todo el verano, no la dejes suelta al viento, envuélvela mejor con un pañuelo o átala con un lazo. Después de cada baño de mar aclárate el pelo con abundante agua mineral, y si le añades una cucharada sopera de vinagre blanco, te quedará aún más brillante. Si pretendes conseguir una tonalidad más clara, mójalo con el zumo de un limón mientras esté expuesto al sol.
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