| Uñas |
Otro
procedimiento para protegerte las uñas consiste en recurrir a un producto
endurecedor. |
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Cuando las uñas
se rompen y se escaman, como tratamiento de choque, un par de veces por
semana, sumérgelas durante 10 minutos en un recipiente con aceite de
oliva tibio. Aplícate luego un producto transparente reconstituyente,
como base para la posterior aplicación del esmalte. |
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Si la uña se
rompe no hay que desgarrarla nunca. Córtala lo más cerca posible del
punto en que se rompió y córtate las otras a la misma medida. No hay
nada peor que unas uñas de distinta longitud. |
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Si tus uñas son...
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perfectas: puedes usar
cualquier tonalidad de esmalte
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descuidadas: elige tonos
claros.
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cortas: apúntate al tono
rosa carne, que las alarga.
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largas: un esmalte
transparente les proporcionará un toque de gran elegancia.
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débiles: elige un esmalte
reconstituyente.
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El polissoir
es un artilugio mucho más útil de lo que se piensa, ya que no sólo da
un brillo extraordinario a la uña, sino que le da color y estimula su
crecimiento al activar la circulación sanguínea. Sin olvidar que su acción
va igualando poco a poco su superficie. |
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No te las pintes nunca recién
salida de la bañera o de la ducha; la humedad deja las uñas
excesivamente blandas para que el barniz agarre bien.
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Aplícate una base antes del
barniz de color para que tus uñas no se pongan amarillas.
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Aplica después dos capas finas,
dejando secar bien entre ambas capas.
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Para comprobar si están ya secas,
golpea las uñas de los meñiques una contra otra.
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Manicura rápida.
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No te cortes las uñas más que
cuando sean demasiado largas. Procede en tres cortes por uña: uno
para limitar la longitud y dos para los lados.
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Para igualar es indispensable la
lima de papel esmeril. Para ir más deprisa, límate con la cara más
abrasiva. Las manos planas.
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Vete preparando el agua caliente
con un poco de detergente lavaplatos o un producto especial. Así
estará a punto cuando llegue el momento de sumergir los dedos para
ablandar las pieles secas.
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No tritures la cutícula que
protege la uña en todo su contorno, limítate a eliminar las pieles
secas con el bastoncillo de boj.
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Mata dos pájaros de un tiro: aplícales
una base tratante incolora, que les proporcionará el mismo brillo que
un barniz, y, además, las reforzará, las nutrirá y las mantendrá
hidratadas durante todo el día.
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El único inconveniente de
llevarlas naturales es que cualquier suciedad que se deposite bajo la
uña resulta visible. Pero puede vencerse la dificultad si pasas un lápiz
blanco.
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Mima tus uñas
una vez al mes. Coge una porción del tamaño de una nuez de crema para
las manos o de loción corporal y disuélvela en una taza con agua
templada. Dales un baño de dos minutos a las puntas de tus dedos,
revolviendo bien con ellos el agua. Así ablandarás las pieles, que luego
podrás empujar hacia atrás sin dificultad, y las uñas adquirirán una
elasticidad que las hará menos quebradizas. |
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Si tus uñas
son débiles, somételas regularmente a una cura para que adquieran
consistencia, y masajéalas con un producto específico, que les
proporcionará humedad, estimulará su desarrollo y fortalecerá. Un baño
de aceite de oliva también es muy conveniente. Practícalo un par de
veces por semana. Es importante que si tus uñas son débiles no las limes
con lima metálica, sino con una de esas más suaves de cartón. No las
limes en profundidad, y hazlo siempre en la misma dirección, de fuera
hacia el centro. |
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Si quieres unas
uñas vigorosas para que no se te rompan con tanta facilidad,
aplícate en las puntas, evitando que toque la piel, un poco de
formol. Para que su aplicación resulte más sencilla, mezcla el formol al
esmalte de uñas que uses corrientemente. |