Uñas Otro procedimiento para protegerte las uñas consiste en recurrir a un producto endurecedor.
  Cuando las uñas se rompen y se escaman, como tratamiento de choque, un par de veces por semana, sumérgelas durante 10 minutos en un recipiente con aceite de oliva tibio. Aplícate luego un producto transparente reconstituyente, como base para la posterior aplicación del esmalte.
  Si la uña se rompe no hay que desgarrarla nunca. Córtala lo más cerca posible del punto en que se rompió y córtate las otras a la misma medida. No hay nada peor que unas uñas de distinta longitud.
 

Si tus uñas son...

  • perfectas: puedes usar cualquier tonalidad de esmalte

  • descuidadas: elige tonos claros.

  • cortas: apúntate al tono rosa carne, que las alarga.

  • largas: un esmalte transparente les proporcionará un toque de gran elegancia.

  • débiles: elige un esmalte reconstituyente.

  El polissoir es un artilugio mucho más útil de lo que se piensa, ya que no sólo da un brillo extraordinario a la uña, sino que le da color y estimula su crecimiento al activar la circulación sanguínea. Sin olvidar que su acción va igualando poco a poco su superficie.
 
  • No te las pintes nunca recién salida de la bañera o de la ducha; la humedad deja las uñas excesivamente blandas para que el barniz agarre bien.

  • Aplícate una base antes del barniz de color para que tus uñas no se pongan amarillas.

  • Aplica después dos capas finas, dejando secar bien entre ambas capas.

  • Para comprobar si están ya secas, golpea las uñas de los meñiques una contra otra.

 

Manicura rápida.

  1. No te cortes las uñas más que cuando sean demasiado largas. Procede en tres cortes por uña: uno para limitar la longitud y dos para los lados.

  2. Para igualar es indispensable la lima de papel esmeril. Para ir más deprisa, límate con la cara más abrasiva. Las manos planas.

  3. Vete preparando el agua caliente con un poco de detergente lavaplatos o un producto especial. Así estará a punto cuando llegue el momento de sumergir los dedos para ablandar las pieles secas.

  4. No tritures la cutícula que protege la uña en todo su contorno, limítate a eliminar las pieles secas con el bastoncillo de boj.

  5. Mata dos pájaros de un tiro: aplícales una base tratante incolora, que les proporcionará el mismo brillo que un barniz, y, además, las reforzará, las nutrirá y las mantendrá hidratadas durante todo el día.

  6. El único inconveniente de llevarlas naturales es que cualquier suciedad que se deposite bajo la uña resulta visible. Pero puede vencerse la dificultad si pasas un lápiz blanco.

  Mima tus uñas una vez al mes. Coge una porción del tamaño de una nuez de crema para las manos o de loción corporal y disuélvela en una taza con agua templada. Dales un baño de dos minutos a las puntas de tus dedos, revolviendo bien con ellos el agua. Así ablandarás las pieles, que luego podrás empujar hacia atrás sin dificultad, y las uñas adquirirán una elasticidad que las hará menos quebradizas.
  Si tus uñas son débiles, somételas regularmente a una cura para que adquieran consistencia, y masajéalas con un producto específico, que les proporcionará humedad, estimulará su desarrollo y fortalecerá. Un baño de aceite de oliva también es muy conveniente. Practícalo un par de veces por semana. Es importante que si tus uñas son débiles no las limes con lima metálica, sino con una de esas más suaves de cartón. No las limes en profundidad, y hazlo siempre en la misma dirección, de fuera hacia el centro.
  Si quieres unas uñas vigorosas para que no se te rompan con tanta facilidad,  aplícate en las puntas, evitando que toque la piel, un poco de formol. Para que su aplicación resulte más sencilla, mezcla el formol al esmalte de uñas que uses corrientemente.
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