Café Tanto el café como el té se han de beber a pequeños tragos, pero sin sorberlos. Si hemos revuelto el azúcar con la cucharilla, la devolveremos al plato antes de llevarnos la taza a los labios. No se bebe un líquido, tanto si es de una taza como de un vaso, con la cucharilla en el recipiente. Evitaremos también coger la taza manteniendo el dedo meñique estirado; el puño debe estar cerrado. No hace falta decir que si se nos vierte un poco de líquido en el platillo, allí lo dejaremos, sin tratar de devolverlo a la taza. Y, por último, si la bebida está demasiado caliente para beberla, esperaremos a que se enfríe sin soplar para enfriarla.
  El café, como no sea en una reunión informal de amigos, no lo serviremos en la mesa del comedor, sino en el cuarto de estar o en el rincón que cumpla esta función. Una vez acabado el postre, la señora de la casa invita a los comensales a pasar a tomar el café. Tendremos ya preparadas en una bandeja las tazas, la cafetera, la jarrita de la leche y el azucarero sobre la mesita baja de la zona de estar. Procura que el café esté muy caliente. Empezaremos a servir por la persona de más edad. No estaría de más que tuvieras preparada también una cafetera de café descafeinado y alguna infusión de hierbas para aquellos a quienes el café produce insomnio o que simplemente no les gusta.
Calle Los tiempos cambian, y en la actualidad es mucha la gente que no tiene empacho en comer por la calle su bocadillo o su pizza. Sin embargo, no olvidemos que hasta no hace mucho tiempo estaba completamente proscrito. Y convengamos en que no es precisamente lo más adecuado. Podemos permanecer en la tienda en que compramos el bocadillo y salir después. Lo que en ningún caso deberemos hacer es usar la calle de papelera. No se tiran los papeles al suelo. Hay papeleras para eso. Acostumbrémonos a mantener limpia la calle.
Camarero En un restaurante o café de categoría no debería haber ningún problema, ya que se supone que el camarero o la camarera estará siempre atento a las mesas que le corresponden por si el cliente necesitara de sus servicios. Pero ya se sabe que no siempre es así. Hasta no hace mucho se recurría en nuestro país al método de dar un par de palmadas para llamar su atención, como en Italia recurrían a golpear el vaso o la taza con la cucharilla. En la actualidad el turismo ha uniformado bastante el sistema, y en todos los países se suele llamar al camarero alzando la mano hasta que se consigue su atención. Igualmente internacional es el gesto de escribir para pedir la cuenta. De todos modos, lo mejor, si te encuentras fuera de tu ambiente, es observar lo que hacen los demás comensales.
Cartas Para escribir una carta de un cierto compromiso elige preferiblemente un papel blanco o ligeramente tintado, pero evita papeles de colores y fantasías. Si la carta es personal, no la escribas a máquina. Féchala en la parte alta y derecha del papel. A la izquierda, y un poco más abajo en relación a la fecha, consignarás el nombre y dirección del destinatario. Empieza a escribir aproximadamente a un tercio de la altura. No estreches las últimas líneas si temes que no te vaya a caber en esa hoja lo que pretendes decir ni escribas en los márgenes o en la parte alta del papel. Mejor es iniciar una segunda hoja. Si la firma no te cupiera desahogadamente al pie de una página, ingéniatelas para encontrar una frase de más con que encabezar la segunda hoja, antes de firmar.
Castigos Un padre no debe criticar nunca el castigo que acaba de imponer la madre. Podrá, si acaso, discutirlo después, cuando el niño ya no esté presente, pero nunca delante de él. Peor es todavía el comportamiento de los padres que, cuando el niño busca un consuelo al castigo o a la regañina que ha recibido, en vez de explicarle y aclararle los errores por los que ha sido castigado, lo acogen, lo llenan de mimos y acaban criticando abiertamente al cónyuge que impuso el castigo.
Centros En la decoración de una mesa, puedes optar por situar un ramillete de flores frente a cada uno de los comensales, quienes luego podrán llevárselo a su casa como recuerdo de la velada; un centro único a lo largo de la mesa; o una serie de recipientes con flores, siguiendo también la forma de la mesa. Pero para cualquiera de estas realizaciones debes atenerte a la regla general, que dispone que la altura de estos centros florales debe permitir a los invitados "verse las caras". En la elección de flores y colores conviene buscar el acuerdo o el contraste con mantelería y vajilla.
Cerezas Se comen con la mano. Los huesos de las cerezas se deslizan en la mano, que habremos puesto ante la boca a modo de trompetilla, y se dejan luego en el plato. Las uvas se arrancan una a una del racimo. Generalmente saldrán ya lavadas a la mesa, o bien se presentan con un lavafrutas individual, con agua. Si no se tiene afición a comer los ollejos, se depositarán discretamente en la mano, y de allí al borde del plato.
Coche El coche es como una enfermedad; a los que vamos en él se nos pega a las posaderas como un parásito. Es habitual ver a uno de ellos aproximarse a la acera y, si es ancha, dar voces para llamar la atención de cualquier transeúnte y requerir su ayuda. Los ocupantes del coche, a lo que se ve, son incapaces de apearse y acercarse hasta la persona de quien pretenden algo; esperan - y consiguen, claro - que sea ella la que se traslade hasta la ventanilla. Esta es una conducta que deberíamos evitar cuidadosamente.
  Existen algunas reglas de cortesía pensadas para cuando se viaja en coche ajeno. La primera de ellas es la de evitar dar muestras de aprensión, invitaciones a la prudencia y consejos de todo tipo dedicados al conductor. Siempre, claro está, que dicho conductor no sea un loco del volante que ponga en peligro nuestra vida con su forma de comportarse. En cuanto a las plazas del coche, recordemos que la "principal" es la que se halla junto al conductor. Reservarla para alguien es una muestra de deferencia. Otras normas a respetar cuando se viaja con otra gente son: no fumar, no poner la radio ni bajar las ventanillas, es decir, todas aquellas cosas que pudieran molestar al resto de ocupantes del vehículo.
a b c d e f g h i j k l ll m
n ñ o p q r s t u v w x y z