Sala de espera
  1. Cuando entremos en una sala de espera dirigiremos un saludo general a todos los presentes.

  2.  Nos sentaremos si hay algún asiento libre, aunque estando siempre dispuesto a cederlo si se presenta alguien con apariencia de necesitarlo.

  3.  Seamos discretas; recurrir a las revistas que suele haber en las salas de espera es un buen método para mantener esta discreción.

  4.  No hagamos pública ostentación de nuestros problemas; todos los que están allí tienen los suyos y para algunos puede resultar incluso dolorosa o deprimente nuestra relación.

Salsas Todos sabemos que las salsas son muchas veces una tentación difícil de resistir. Pero no sólo son un poderoso enemigo de la línea y del peso, sino que también lo son de las buenas maneras en la mesa. Porque la norma dice que, por exquisita que nos haya parecido una salsa, no se rebañará nunca el plato. Es evidente que cada cual hace en su casa lo que le parece, y si quiere mojar pan en la salsa, pues lo hace. De todos modos, si no puedes reprimirte, procura no coger el pan con los dedos. Ponlo en el plato, pínchalo con el tenedor y recoge discretamente la salsa. Siempre será mejor visto...
Saludos La relajación de las normas de cortesía trae muchas ves consigo una mayor dificultad en el comportamiento social porque deja a la libre decisión de cada uno la forma en que debe actuar. Así sucede, por ejemplo, con el besar la mano a las señoras como forma de saludo. Hay quien opina que esto ya no se hace. Pero no es exacto. Hoy día puedes pasar perfectamente con un apretón de manos, pero puede suceder también que te encuentres incómodo en según qué lugares si no besas la mano. El problema esencial es que tendrás que decidir tú mismo si el besarle la mano a una señora será un homenaje o una metedura de pata que la pondrá en una situación violenta. Por si llega el caso, sabe que si antiguamente sólo se besaba la mano a las mujeres casadas, posteriormente esta costumbre incluyó también a otras mujeres de mérito o de edad, aunque fueran solteras. Sólo se besa la mano en locales cerrados, nunca en la calle. Tampoco besarás la mano de nadie a través de una mesa. Asimismo no es de buen gusto establecer diferencias, besando unas manos sí y otras no. Lo cual no impide que, en una reunión, puedas besar la mano de la anfitriona sin tener que hacer lo mismo con las de las restantes invitadas.
Servilleta No la desdobles hasta tanto no lo hayan hecho los anfitriones. Cuando lo hagas, no la despliegues por completo, déjala sobre tus muslos formando un largo rectángulo. Recuerda que la servilleta no se anuda en la nuca, ni se introduce por el cuello de la camisa, o se prende de un ojal de la americana. Solamente en el caso de que un plato de angulas, que suelen salpicar de aceite, formara parte del menú, está bien visto taparse el pecho con la servilleta; pero la retirarás no bien se haya sustituído este plato por el siguiente. Hay que limpiarse la boca siempre antes de beber, aunque sin restregarla ostentosamente. Si llevas carmín, ve con precaución para no dejarla completamente manchada. Y al terminar déjala sencillamente a la izquierda del plato.
Servir La comida, que se saca a la mesa en las fuentes correspondientes, se sirve con los cubiertos de servir, un juego de ellos para cada uno de los platos que esté previsto ofrecer. Se toma la porción con los cubiertos de servir y se traspasa al plato. En ningún caso está justificado que un comensal se sirva de la fuente con su propio cubierto, ni, menos todavía, que utilice uno de sus cubiertos para arrastrar la porción y deslizarla a  su plato.
  Si estás invitada a una comida de compromiso y el camarero o la camarera se coloca a tu izquierda ofreciéndote la bandeja o la fuente para que te sirvas, toma la cuchara de servir con la derecha y el tenedor con la izquierda y recoge con la cuchara la porción que te quede más cerca; puedes ayudarte con el tenedor. Deja luego los cubiertos en la fuente.
  Si en una cena de compromiso eres tan afortunada que tienes quien te sirva la mesa, habrás de instruirla previamente. Servirá primero a las señoras, siguiendo un orden de edad o de importancia, dejando para el final a la señora de la casa. Luego servirá a los restantes comensales, con el mismo criterio. El plato sucio lo retirará por la derecha y presentará el limpio por la izquierda. El agua y el vino se sirven también por la izquierda. Recuérdale que no debe llenar los vasos de los invitados más que hasta su mitad, así como que tampoco deben permanecer ni un momento vacíos.
Sorpresas Dar una sorpresa a los amigos y presentarse en su casa para arrastrarlos al cine o a un restaurant puede parecerte muy divertido y simpático, pero antes de llevar a cabo el proyecto deténte un momento a analizar si ellos serán tan partidarios de las sorpresas y las salidas improvisadas como vosotros. Si no estás segura, más vale que les llames antes por teléfono para evitarte una eventual decepción.
Sueldo Si estás ansiosa por pedir un aumento de sueldo, lo primero que debes plantearte es cuándo será más oportuna tu petición. No sería un buen momento, desde luego, uno que estuviera muy próximo al último aumento general. En este caso únicamente recibirías como respuesta buenas palabras y vagas esperanzas para un futuro impreciso. Reflexiona a fondo y estructura bien los motivos de tu solicitud. Desecha todo argumento que tenga que ver con que necesitas más dinero porque todo ha subido mucho; esto a tu jefe le interesará muy poco. Más vale que te armes con argumentos más profesionales, del orden de que tu ámbito de responsabilidad ha aumentado últimamente, por ejemplo. Y plantea peticiones realistas: entre un cinco y un diez por ciento de tu sueldo bruto, según el tiempo transcurrido desde el último aumento, puede ser un porcentaje razonable.
Sueño No debe dormirse en público. Si, pese a nuestros esfuerzos, vemos que el sueño nos domina, intentaremos cortarlo lavándonos la cara, cambiando de posición, dejando el sofá por una silla que nos castigue un poco, pidiendo otro café etc. Si a pesar de ello el sueño nos venciera, al despertanos, nos desharemos en excusas. En el caso de que fuera un invitado nuestro quien se durmiera, trataremos ante todo de disimular nuestra contrariedad (a nadie le gusta que sus invitados se duerman) y departiremos con otros invitados como si nada sucediera.
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n ñ o p q r s t u v w x y z