| Sala
de espera |
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Cuando
entremos en una sala de espera dirigiremos un saludo general a todos
los presentes.
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Nos sentaremos si hay algún
asiento libre, aunque estando siempre dispuesto a cederlo si se
presenta alguien con apariencia de necesitarlo.
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Seamos discretas;
recurrir a las revistas que suele haber en las salas de espera es un
buen método para mantener esta discreción.
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No
hagamos pública ostentación de nuestros problemas; todos los que están
allí tienen los suyos y para algunos puede resultar incluso dolorosa
o deprimente nuestra relación.
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| Salsas |
Todos
sabemos que las salsas son muchas veces una tentación difícil de
resistir. Pero no sólo son un poderoso enemigo de la línea y del peso,
sino que también lo son de las buenas maneras en la mesa. Porque la norma
dice que, por exquisita que nos haya parecido una salsa, no se rebañará
nunca el plato. Es evidente que cada cual hace en su casa lo que le
parece, y si quiere mojar pan en la salsa, pues lo hace. De todos modos,
si no puedes reprimirte, procura no coger el pan con los dedos. Ponlo en
el plato, pínchalo con el tenedor y recoge discretamente la salsa.
Siempre será mejor visto... |
| Saludos |
La
relajación de las normas de cortesía trae muchas ves consigo una mayor
dificultad en el comportamiento social porque deja a la libre decisión de
cada uno la forma en que debe actuar. Así sucede, por ejemplo, con el
besar la mano a las señoras como forma de saludo. Hay quien opina que
esto ya no se hace. Pero no es exacto. Hoy día puedes pasar perfectamente
con un apretón de manos, pero puede suceder también que te encuentres
incómodo en según qué lugares si no besas la mano. El problema esencial
es que tendrás que decidir tú mismo si el besarle la mano a una señora
será un homenaje o una metedura de pata que la pondrá en una situación
violenta. Por si llega el caso, sabe que si antiguamente sólo se besaba
la mano a las mujeres casadas, posteriormente esta costumbre incluyó
también a otras mujeres de mérito o de edad, aunque fueran solteras. Sólo
se besa la mano en locales cerrados, nunca en la calle. Tampoco besarás
la mano de nadie a través de una mesa. Asimismo no es de buen gusto
establecer diferencias, besando unas manos sí y otras no. Lo cual no
impide que, en una reunión, puedas besar la mano de la anfitriona sin
tener que hacer lo mismo con las de las restantes invitadas. |
| Servilleta |
No
la desdobles hasta tanto no lo hayan hecho los anfitriones. Cuando lo
hagas, no la despliegues por completo, déjala sobre tus muslos formando
un largo rectángulo. Recuerda que la servilleta no se anuda en la nuca,
ni se introduce por el cuello de la camisa, o se prende de un ojal de la
americana. Solamente en el caso de que un plato de angulas, que suelen
salpicar de aceite, formara parte del menú, está bien visto taparse el
pecho con la servilleta; pero la retirarás no bien se haya sustituído
este plato por el siguiente. Hay que limpiarse la boca siempre antes de
beber, aunque sin restregarla ostentosamente. Si llevas carmín, ve con
precaución para no dejarla completamente manchada. Y al terminar déjala
sencillamente a la izquierda del plato. |
| Servir |
La
comida, que se saca a la mesa en las fuentes correspondientes, se sirve
con los cubiertos de servir, un juego de ellos para cada uno de los platos
que esté previsto ofrecer. Se toma la porción con los cubiertos de
servir y se traspasa al plato. En ningún caso está justificado que un
comensal se sirva de la fuente con su propio cubierto, ni, menos todavía,
que utilice uno de sus cubiertos para arrastrar la porción y deslizarla a
su plato. |
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Si
estás invitada a una comida de compromiso y el camarero o la camarera se
coloca a tu izquierda ofreciéndote la bandeja o la fuente para que te
sirvas, toma la cuchara de servir con la derecha y el tenedor con la
izquierda y recoge con la cuchara la porción que te quede más cerca;
puedes ayudarte con el tenedor. Deja luego los cubiertos en la fuente. |
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Si
en una cena de compromiso eres tan afortunada que tienes quien te sirva la
mesa, habrás de instruirla previamente. Servirá primero a las señoras,
siguiendo un orden de edad o de importancia, dejando para el final a la señora
de la casa. Luego servirá a los restantes comensales, con el mismo
criterio. El plato sucio lo retirará por la derecha y presentará el
limpio por la izquierda. El agua y el vino se sirven también por la
izquierda. Recuérdale que no debe llenar los vasos de los invitados más
que hasta su mitad, así como que tampoco deben permanecer ni un momento
vacíos. |
| Sorpresas |
Dar
una sorpresa a los amigos y presentarse en su casa para arrastrarlos al
cine o a un restaurant puede parecerte muy divertido y simpático, pero
antes de llevar a cabo el proyecto deténte un momento a analizar si ellos
serán tan partidarios de las sorpresas y las salidas improvisadas como
vosotros. Si no estás segura, más vale que les llames antes por
teléfono para evitarte una eventual decepción. |
| Sueldo |
Si
estás ansiosa por pedir un aumento de sueldo, lo primero que debes
plantearte es cuándo será más oportuna tu petición. No sería un buen
momento, desde luego, uno que estuviera muy próximo al último aumento
general. En este caso únicamente recibirías como respuesta buenas
palabras y vagas esperanzas para un futuro impreciso. Reflexiona a fondo y
estructura bien los motivos de tu solicitud. Desecha todo argumento que
tenga que ver con que necesitas más dinero porque todo ha subido mucho;
esto a tu jefe le interesará muy poco. Más vale que te armes con
argumentos más profesionales, del orden de que tu ámbito de
responsabilidad ha aumentado últimamente, por ejemplo. Y plantea
peticiones realistas: entre un cinco y un diez por ciento de tu sueldo
bruto, según el tiempo transcurrido desde el último aumento, puede ser
un porcentaje razonable. |
| Sueño |
No
debe dormirse en público. Si, pese a nuestros esfuerzos, vemos que el
sueño nos domina, intentaremos cortarlo lavándonos la cara, cambiando de
posición, dejando el sofá por una silla que nos castigue un poco,
pidiendo otro café etc. Si a pesar de ello el sueño nos venciera, al
despertanos, nos desharemos en excusas. En el caso de que fuera un
invitado nuestro quien se durmiera, trataremos ante todo de disimular
nuestra contrariedad (a nadie le gusta que sus invitados se duerman) y
departiremos con otros invitados como si nada sucediera. |
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