| Vacaciones |
Te
encanta el lugar en que unos amigos vuestros pasan sus vacaciones, hasta
tal extremo que ya estás buscando algo para vosotros en el mismo pueblo.
No cabe duda de que estás en tu derecho y de que podéis ir adonde os
apetezca, faltaría más. Pero las cosas nunca son tan sencillas. Piensa
también en si a vuestros amigos puede hacerles ilusión vuestra compañía
a lo largo de todas las vacaciones, es decir, si no van a verlo como una
invasión de un territorio que tenían como propio. |
| Vajilla |
Si vas a dar una comida de
un cierto compromiso, tendrás sin duda la tentación de sacar tus
porcelanas más antiguas. Pero hazlo sólo si el servicio está completo y
es verdaderamente valioso, si todos los platos están perfectamente íntegros
y sin los bordes desconchados, por pequeños que sean los desconches. Lo
mismo cabe decir de las copas y vasos, que deberán tener un aspecto
impecable y sin trazas de cal. |
| Vasos |
No
cabe duda de que las bandejas pueden ser muy útiles cuando se trata de
poner o de quitar una mesa. En ella pueden trasladarse cómoda y rápidamente
platos, vasos, etc.. Cuando no se utiliza la bandeja, los vasos o copas
hay que llevarlos cogiéndolos de la forma más segura para su integridad;
pero lo que nunca puede hacerse es agruparlos para meter los dedos en sus
bocas y llevarlos suspendidos como si fueran un racimo. |
| Vecinos |
Las
relaciones de buena vecindad sólo exigen corteses intercambios de saludos
cuando nos crucemos o de breves frases en el ascensor. No obstante, esta
relación puede ir a más si verdaderamente estamos seguros de que la otra
parte lo desea también. En estos casos, la percepción de una mínima
resistencia a nuestros avances debiera bastar para hacernos desistir de
nuestros propósitos. Las visitas mutuas serán la consecuencia de esta
amistad, pero no perdamos de vista el hecho de que nada nos autoriza a
imponer nuestra presencia a los amigos, sobre todo si éstos viven puerta
por puerta con nosotros. La amistad no puede ser la excusa para
presentarnos sin previo aviso y a llamar a la puerta de quien
probablemente prefiera estar solo. |
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Si
tienes previsto dar una fiesta y te crees en la obligación de invitar a
tus vecinos, más por una cuestión de buena vecindad que por auténtico
deseo de contar con ellos, no cometas la grosería de traslucirlo. Las
invitaciones nunca deben hacerse con la boca chica, es decir, dando a
entender que se tiene la secreta esperanza de que la invitación no ha de
ser aceptada. Es una grosería, y en este caso más vale abstenerse de
efectuar la invitación. |
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Si
durante las vacaciones hemos tratado con los vecinos, no olvidemos
despedirnos antes de volver a nuestro lugar de residencia y ofrecer
nuestras señas, así como agradecer esos pequeños favores que suelen
hacerse en verano: la manguera prestada, la tarde que los niños pasaron
en su casa, el teléfono que nos dejaron usar, los recados que nos
cogieron... Pensemos también en la conveniencia de comprar un pequeño
obsequio en agradecimiento por sus atenciones. |
| Viajes |
Cuando
se organiza un viaje largo en común con unos amigos, suele acordarse
previamente la participación de cada uno en los gastos del vehículo. El
problema puede presentarse cuando una se apunta, o incluso se la invita,
al coche de unos amigos para efectuar una excursión, y no se habla de
compartir gastos. En estos casos, no cierres tu bolsillo, amparándote en
la excusa de que ellos igual habrían de pagar si fueran solos porque esta
misma reflexión, y con mayor motivo, podrían hacerla ellos referida a tí,
que de no ser así habrías de pagar tu billete de tren, autobús o lo que
fuera. Lo más elegante es que te hagas cargo de los peajes de las
autopistas o que invites a una consumición cuando se haga un alto en el
camino. |
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El
viajar está a la orden del día, mucha gente viaja, pero pocos son los
que realmente saben viajar. Como principio orientativo general, repetíos
continuamente que estáis en casa ajena, que sois unos invitados, y
comportaos correctamente como tales. No esperéis encontrar en un país
extraño las mismas costumbres, las mismas normas o los mismos gustos que
en el vuestro. No os permitáis juzgarlos negativamente o reiros de ellos.
Por otra parte, un viaje requiere una preparación previa; hacer un viaje
a un país lejano sin haberse documentado antes, sin haber leído algunas
de las cosas que sobre él se han escrito, ignorándolo todo sobre él sólo
pondría de manifiesto vuestra incultura y escasa educación. |
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Se
tiene la sensación de que cuando alguna amiga se va de viaje le ha de
costar muy poco traernos el encargo que le hemos hecho. Y esto no es así.
Para quien está de viaje, tener que andar buscando algo que, a lo peor,
no es fácil de encontrar, no resulta tan sencillo como cree quien hace el
encargo. Por esto, hay que ser muy comedida a la hora de efectuar estos
encargos, no insistir si encontramos una cierta resistencia, precisar al máximo
qué es lo que deseamos y dónde se puede encontrar, si lo sabemos, y,
sobre todo, adelantar el dinero para que la viajera, encima, no se vea
obligada a financiar nuestro capricho. |
| Vino |
El
vino blanco se sirve sosteniendo la botella con la mano derecha. Debe
ponerse cuidado en no cogerla demasiado abajo ni demasiado arriba; nunca
por el cuello. La botella se protege con una servilleta y se sirve por el
lado derecho del invitado. Las copas se llenan teniendo el antebrazo
estirado y manteniendo la botella unos tres dedos por encima del borde de
la copa. |
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