| Freír |
La
temperatura de la grasa en que se fríe estará en proporción al tamaño
de lo que se fríe: a más pequeño, más caliente. |
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Para
conservar un frito caliente introdúcelo tapado con papel de cocina en un
horno caliente pero apagado. |
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El
pescado, la verdura o la fruta adquirirán un aspecto irresistible si
antes de freírlos los rebozas en una pasta preparada a base de cerveza y
clara de huevo a punto de nieve. No te olvides de secar previamente lo que
vayas a rebozar y de que el aceite (preferiblemente de oliva) sea
abundante. Empieza por mezclar unos 200 gr. de harina con dos yemas y un
poco de sal. Cuando la mezcla sea homogénea, añade, aproximadamente, un
vaso de cerveza rubia; después incorpora las dos claras a punto de nieve. |
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Los
alimentos fritos hay que comerlos recién salidos de la sartén porque si
no, se enfrían, se ponen blandos y pierden toda su gracia. Una forma de
hacerlos esperar un poco sin que se echen a perder consiste en cubrir la
sartén con una tapadera, pero interponiendo un paño o una hoja de papel
de cocina, que los mantendrá calientes, absorberá la humedad y evitará
que se reblandezcan. |
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Para
hacerte una idea de la temperatura a que estará el aceite de la fritura,
echa un cuadradito de pan en él. Si el aceite estuviera a 160º, se doraría
en 40 segundos; en 30 segundos, si estuviera a 170º; y en 20, si el
aceite estuviera a 180º. |
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Para
saber la temperatura de un aceite de freír, echa tres granos de maíz
crudos y secos en el aceite frío. Cuando los granos estallen, el aceite
habrá alcanzado los 180º. |
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Fríe
a 160º los alimentos con un
alto contenido de agua en su composición, así como las piezas de gran
tamaño. También será la temperatura adecuada para el primer baño de
una fritura en dos tiempos. A 170º freíras los alimentos precocinados y
algunas verduras. Finalmente, a 180º freirás los alimentos de tamaño
pequeño o aquellos que fundan rápidamente, por ejemplo, el queso. Es
también la temperatura ideal para concluir las frituras programadas en
dos tiempos. No sobrepases esta temperatura, ya que la fritura no ganaría
nada con ello y, en cambio, el aceite se echaría a perder antes. |
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Para
evitar el olor a frito, coge una manzana, quítale el corazón con las
semillas, y cuando el aceite esté caliente, echa en él dos o tres
rodajas de manzana, renovándolas cuando empiecen a dorarse. |
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Un
bistec requiere calor intenso, pero de corta duración, para freírse. De
no hacerse así, los jugos de la carne se pierden, y la carne resulta seca
y dura. Por esto, tanto la plancha como la grasa que se empleen para freír
deben ser capaces de soportar altas temperaturas. |
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Las
planchas o sartenes de hierro, acero o esmaltadas son las más adecuadas;
las que llevan algún revestimiento, en cambio, pueden presentar
problemas, ya que esta capa de que están revestidas puede sufrir con la
temperatura. Como grasa, puedes emplear aceites vegetales o mantequilla
clarificada. Vale la pena saber que las planchas o sartenes de fondo
grueso retienen muy bien el calor. |
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