| Langosta |
Algunas
recetas requieren que la langosta o el bogavante se echen vivos en agua
hirviendo, o se los parta por la mitad. La muerte es instantánea, pero
sucede que siguen meneándose, a causa de las terminaciones nerviosas.
Para evitarte sensaciones desagradables y sudores fríos, adormécelos
previamente por el procedimiento de dejarlos entre 1 y 2 horas en la
nevera o 15 minutos en el congelador. |
| Langostinos |
Si los
compras congelados y cocidos, asegúrate de que la cola esté bien
replegada sobre la cabeza, señal de que se cocieron vivos |
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Para
pelar los langostinos en crudo, empieza por separar la cabeza de la cola.
Pellizca luego todos y cada uno de los anillos del caparazón para
separarlos de la carne. |
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Desliza
un cuchillo puntiagudo, bien afilado, bajo el caparazón por el lado del
vientre. Corta a lo largo del cuerpo para extraerlo del caparazón. Con el
mismo cuchillo separa los dos filetes del langostino y arranca esa especie
de hilo negro que recorre el cuerpo, tirando suavemente de él. El
langostino está ya a punto. |
| Lata |
Para
quitar de su lata un producto frágil, a veces es aconsejable abrir el
fondo en vez de la tapa. Éste sería el caso, por ejemplo, de las puntas
de espárrago en conserva; si abrimos la lata por el fondo, evitaremos que
se rompan al sacarlos. En el caso de productos compactos, como los patés,
es conveniente cortar tanto la tapa como el fondo, con el abrelatas. Luego
se quita el fondo, y con la tapa se ejerce presión sobre el paté para
que salga por el otro extremo sin romperse ni empastarse. |
| Laurel |
Será
más aromático, si en vez de echar la hoja entera en el guiso, la troceas
previamente y metes los pedazos en una de esas bolas de tela metálica que
se emplean para el té. |
| Leche |
Para
desalar unas anchoas ponlas a remojo en leche cruda y quedarán
perfectamente desaladas. |
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Si
engrasas con margarina el borde superior del cazo en que calientas la
leche, ésta no se desbordará aunque hierva. |
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El hígado
resulta más tierno si lo pones a remojo en leche durante un par de horas. |
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Si la
leche se ha derramado y huele a quemado basta con pasarla a otro cazo
limpio e introducir éste en uno mayor con agua fría (un bañomaría de
agua fría). Si el agua corriente no sale lo suficientemente fría, añádele
unos cubitos. Pasada media hora de este tratamiento, la leche habrá
recobrado su sabor natural. |