Manzana Si la piel de las manzanas se arrugó porque ya tienen tiempo, puedes devolverle su aspecto original si las pones a remojo un momento en agua muy caliente. Además conseguirás que se pelen mejor.
  Para que las manzanas del frutero llamen la atención, sácales brillo frotándolas con un paño impregnado en parafina.
  Para que la piel de las manzanas no se arrugue cuando las cuezas, pincélala previamente con aceite de oliva.
  Puedes asar las manzanas en el microondas; aplícales la máxima potencia, entre 4 y 6 minutos.
  Pon las manzanas en una bolsa de plástico, en la que practicarás varios agujeros, y guárdalas en un lugar fresco y húmedo.
  La pulpa de la manzana se oxida con gran rapidez. Para que no se ponga negra hay que regarla con zumo de limón en cuanto la hayas cortado.
  Una manzana que se cuece en la misma olla que la coliflor elimina el olor que ésta desprende.
  Antes de tirar la piel de una manzana, frota los mármoles de la cocina con su cara interna. Es un buen desengrasante.
  Si sumerges las manzanas un instante en agua hirviendo, podrás pelarlas luego sin llevarte más que la piel.
  Prepara una bebida según la receta siguiente: limpia a fondo 200 gr. de espinacas, quítale el corazón a la mitad de una manzana. Tritúralas bien, añadiendo zumo de limón a voluntad. Esta bebida puedes servirla, bien como bebida dulce, en cuyo caso le añadirás la cantidad de azúcar que creas conveniente, bien como bebida salada, para lo que en vez de azúcar le pondrás sal.
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