Naranja

Si antes de pelar la naranja la sumerges un par de minutos en agua hirviendo, podrás quitar la piel blanca sin problemas.

 

Antes de rallar la piel de una naranja, cepíllala bajo un chorro de agua tibia para eliminar todo resto de tratamiento químico.

 

Masticando unos trocitos de corteza de naranja conseguirás que te desaparezca el mal sabor de boca.

 

Empieza a pelar siempre la naranja por el pedúnculo; es la forma en que mejor se quita también la piel blanca.

 

Pon la piel rallada de medio limón o naranja en el cubo de la basura para eliminar los malos olores.

 

Por fuerte y desagradable que sea el olor en una habitación, puedes eliminarlo quemando cáscaras de naranja en una sartén.

 

Las primeras variedades de naranja conocidas en Europa eran agrias, como la naranja de Sevilla. Las variedades dulces no empezaron a popularizarse hasta los siglos XVI/XVII. Entre las naranjas más conocidas figuran las ovaladas, como la Jaffa, las de piel lisa, muy jugosas, como la Valencia y la Navel; y las sanguinas, de pulpa más o menos roja.

 

Elige naranjas firmes, lisas, compactas y de piel no excesiva-mente brillante, pues a veces se les da parafina o ceras vegetales para mejorar su apariencia.

 

Cuanto más gruesa sea la piel, más dulce será la naranja, pero también menos jugosa será.

 

Si te las vas a comer enseguida, puedes conservarlas en el frutero a temperatura ambiente. Si no, guárdalas en el cajón de verduras de la nevera.

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