| Olla a presión |
Sumerge la válvula
de la olla a presión en agua amoniacada para limpiarla. Aclara después
cuidadosamente. |
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El escobillón
con que se limpian las pipas puede ser útil para limpiar la válvula de
una olla a presión. |
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Para cocinar
verduras no pongas demasiada agua; con un cuarto de litro por kilo de
verdura suele bastar. De esta forma saldrán enteras. Echalas cuando el
agua haya empezado la ebullición y tapa la olla cuando el agua reemprenda
el hervor. Ten presente que las carnes debes dorarlas a olla destapada,
porque una vez puesta la tapa ya no se doran. No pongas más líquido del
especificado en el folleto explicativo; en cualquier caso, no sobrepases
los 3/4 de la capacidad de la olla. No abras nunca la olla hasta que la válvula
indique que la presión ha bajado. Puedes bajarla con rapidez si pones la
olla bajo el chorro del agua fría. La olla a presión puede servirte
también para enmendar un guiso que te haya quedado duro cocido de la
forma tradicional. Mantén siempre limpia la válvula de control. |
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Mejor es que no
prepares en la olla a presión aquellos alimentos que tengan propensión a
"subir". |
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Como norma
general, puede decirse que los alimentos tardan una tercera parte del
tiempo en la olla a presión. |
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Ordenar |
Hay un medio
bastante sencillo de poner orden en una cocina: corta un trozo de
conglomerado o de madera a la medida del trozo de pared de cocina que
tengas libre; clava unos cuantos tornillos y alcayates en el panel de
madera, y cuelga de ellos todos los instrumentos de cocina que puedan ser
colgados. |
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Apovecha los
frascos de conservas: fija las tapas de estos frascos (procurando que sean
del mismo tamaño) a la cara inferior de un estante, bien mediante unos
tornillos, bien mediante una cola adecuada; puedes llenar entonces los
frascos con lo que quieras (lentjas, garbanzos, etc) y con solo
atornillarlos a sus tapas ya quedarán suspendidos. |
| Ostras |
Las ostras se
conservan a una temperatura de entre 5 y 10o, y, en su embalaje
de origen, pueden guardarse entre 8 y 10 días. |
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Recuerda que
conviene desconfiar de aquellas que estén entreabiertas o que se abran
con demasiada facilidad, y que, una vez abierta, la ostra debe mostrar un
agua límpida y dar señales de vida. Si no se mueve cuando la toques con
la punta del cuchillo o le eches unas gotas de zumo de limón, no te lo
pienses dos veces, tírala. Las gotas de zumo de limón, que no son
indispensables para gustar de la ostra, tienen, en cambio, la ventaja de
que pueden destruir eventuales bacterias. |
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Para
abrir ostras y almejas sin correr riesgo de herirse lo mejor es
remojarlas en agua fría y dejarlas una hora en el congelador. |