Pan Si vas a comprar pan con la intención de congelarlo, pregunta en la panadería si la masa con la que se preparó estuvo ya congelada. Si así fuera, no lo congeles, puesto que, cuando lo descongelaras, tendría muy poca consistencia, se desharía en migas y su aspecto sería muy poco apetecible.
 

Si el pan se ha secado, pásalo rápidamente bajo el grifo y mételo a secar en el horno. Verás como vuelve a quedar crujiente.

 

Córtalo a rebanadas para congelarlo. De esta manera sólo descongelarás las rebanadas que verdaderamente necesites a cada comida.

 

Si descongelas las rebanadas de pan sobre una hoja de papel cocina, tendrán la calidad del pan recién cortado. Siempre, claro,  que el pan originalmente fuera de calidad.

 

Para untar fácilmente un pan de miga, congélalo previamente. Luego lo untas, preparas el bocadillo y lo envuelves en papel de plata. En el momento de comerlo estará exquisito y tierno.

 

Si necesitas pan rallado, puedes salir del paso pulverizando unos biscotes o rallando la corteza tostada de un pan.

Papaya Es una baya de formas y proporciones diversas, puede alcanzar un peso de 7-8 kgr., pero los ejemplares destinados a la exportación suelen pesar entre 400 y 1.000 gr. Su piel es fina, lisa y de color verde amarillento; la pulpa jugosa, bastante blanda, de color amarillo anaranjado, sabor dulce, parecido al del melón, y un característico aroma de musgo. En el centro lleva una gran cavidad que contiene numerosas semillas negras, cubiertas de una película mucilaginosa.
 

La papaya está madura cuando la piel adquiere una intensa tonalidad naranja y el fruto desprende perfume y cede levemente al tacto.

 

Si la papaya está madura, consérvala por 2 ó 3 días en la nevera; si no, deja que madure a temperatura ambiente.

 

La papaya se limpia cortándola por la mitad, a lo largo, eliminando las semillas con una cucharilla y pelándola después.

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