| Yema de huevo |
Si
estás preparando un plato que requiere muchas claras de huevo pero
ninguna yema, recuerda que hay muchos platos que exigen yemas y no claras,
por ejemplo los spaghettis carbonara, las cremas inglesa y pastelera, un
sabayón, etc. Puedes conservarlas dos o tres días en la nevera, en un
recipiente pequeño completamente lleno, sin aire. |
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Para
conservar unas yemas de huevo bastará con que las batas junto con
una cucharadilla de agua y las guardes en un recipiente herméticamente
cerrado. |
| Yogur |
Quita una mancha
de bolígrafo sumergiendo la parte manchada en yogur. |
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Un yogurt
desnatado ingerido media hora antes de comer, te ayudará a controlar el
exceso de apetito. |
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Aprovecha el
yogur caducado, sin azúcar, para humedecer en él un paño y limpiar los
objetos de latón o aluminio. Saca brillo luego. |
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Si se te ensucian
las uñas limpiando la verdura, no las frotes, dáles un baño de yogur. |
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Para
preparar tu propio yogur, calienta leche a 36o y añádele una
cucharada sopera de yogur
natural, como arranque. Revuélvelo bien e introducélo en el horno
calentado de antemano a 50o. Apaga entonces el horno y deja que
el yogur madure en su interior durante unas 6-8 horas. |
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El
yogur es una leche fermentada a la que se añade dos bacterias lácticas
específicas. Tras la fermentación, la leche coagulada se convierte en
yogur, que contiene 100 millones de bacterias lácticas por gramo. La
actividad de estas bacterias le proporciona el aroma, el gusto característico
y sus cualidades nutrientes. |
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Un
bote de yogur de 125 gr. contiene entre 175 y 195 mg. de calcio, con la
ventaja de que se presenta bajo una forma que es perfectamente asimilable
por el organismo. |
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El
yogur es un alimento perfecto para los regímenes de adelgazamiento (60
Kcal. contiene un yogur natural) y puede reemplazar los cuerpos grasos en
las salsas hipocalóricas. |