Reciclar A un cajón viejo, repintado con gracia, le pones cuatro ruedas, y puede servir para guardar los juguetes del niño.
  Prueba a utilizar los tapones del suavizante para la ropa como macetas para cactus enanos.
  Una pinza de ropa de madera, pintada por tí y pegada a la puerta del armario puede servirte para colgar pañuelos, etc.
  Aprovecha el yogur caducado, sin azúcar, para humedecer en él un paño y limpiar los objetos de latón o aluminio. Saca brillo luego.
  Un cinturón viejo todavía puede servirte para prender de él todos tus pendientes de pinza y evitar que anden al retortero.
  Un cepillo de dientes viejo y el champú para limpiar alfombras pueden servirte para limpiar tus wambas.
  No tires las botellas vaporizadoras de los limpiacristales. Bien lavadas pueden servirte para humedecer tus plantas.
  No tires los envases de margarina o de manteca de cerdo. Lávalos cuidadosamente hasta eliminar cualquier resto de grasa. Son muy útiles para congelar salsas u otros alimentos. Una vez congelados, no cuesta nada sacarlos del envase, convertidos ya en un producto de forma estable, envolverlos en papel de plata y etiquetarlos convenientemente. Así podrás apilar las salsas cómodamente en el congelador y recuperar el envase para una futura utilización.
  Cuando se acabe el rollo de papel de cocina o de aluminio, no tires el cilindro de cartón en que vienen enrollados. Si lo cortas en tres partes iguales, con un cuchillo muy afilado, y forras o recubres cada una de ellas con hilos de rafia de colores, puedes obtener unos servilleteros estupendos.
  Cuando abras una botella de vino, procura sacar el tapón sin dañarlo. Reúne dos de ellos, lávalos bien y házles un agujero que los atraviese a lo largo. Una cuerda de 140 cm. bastará para completar el servilletero. Haz pasar cada uno de sus extremos por los agujeros practicados en los tapones; anúdalos para impedir que se escapen y ata la cuerda de modo que forme un aro para tus servilletas.
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