Cadena Si quieres que la cadena de la bici engrane sin problemas, debes eliminar regularmente la arena y el óxido que pueda tener. Haz pasar la cadena a través de un paño empapado en petróleo hasta que corra con suavidad. El uso muy frecuente de la bicicleta lleva a que la cadena pierda tensión; la consecuencia es que salta. Para tensarla de nuevo, da vuelta a la bicicleta, apoyándola en el suelo sobre sillín y manillar, suelta las palomillas de la rueda trasera y échala hacia atrás para tensar la cadena. Vuelve a apretar las palomillas poniendo cuidado en que la rueda quede centrada en el espacio del guardabarros. Acciona los pedales con la mano para comprobar el buen funcionamiento. Engrásala adecuadamente.
Calentar Si el indicador de temperatura del motor se enciende, deténte en el arcén de la carretera. Abre el capó y deja que el motor se enfríe. No le escatimes tiempo. Empieza entonces por comprobar que no le falte agua al radiador. Para ello, coge un trapo y desenrosca con él la tapa del radiador. Asegúrate antes de que haya dejado de soltar vapor, pues de no ser así, podría salir agua hirviendo y quemarte. Si necesitas agua y no llevas contigo el clásico botellón de agua preparada para circuito cerrado, échale agua corriente para salir del paso. Si el nivel de agua del radiador es correcto, más vale que requieras la ayuda de un profesional que te solvente el problema.
  Si la temperatura del motor sube peligrosamente, recuerda que para llegar al primer taller sin necesidad de hacerte remolcar, debes conectar a tope la calefacción del coche. Este sencillo gesto alargará el circuito de refrigeración del motor al conectarlo al de la calefacción y hará que la temperatura del motor descienda sensiblemente.
Calor En estas condiciones el coche requiere atenciones particulares. Empieza por comprobar el estado del radiador; va a tener que refrigerar el motor en condiciones adversas. Rellénalo con los productos adecuados. Renueva el circuito cerrado de refrigeración si hace más de dos años o 60.000 km. que lo hiciste por última vez. Presta atención al indicador de temperatura del panel de mandos y si la aguja sobrepasa el nivel aconsejable, detente, espera a que se enfríe y lleva el coche al taller. Si lo vas a tener parado al sol en un lugar de playa, protégelo de la corrosión del salitre lavándolo a menudo o, como mínimo, rociándolo frecuentemente con agua. Y si lo dejas a la sombra, evita que la resina de los árboles perjudique la pintura.
  Algunas investigaciones llevadas a cabo últimamente han puesto de manifiesto que el calor influye muy directamente en el comportamiento del conductor, demorando hasta en un diez por ciento su capacidad de reacción. Y no es esto todo: uno de cada seis conductores se ha mostrado muy sensible a los cambios de temperatura, a las temperaturas variables. Las consecuencias son transtornos circulatorios, depresiones y apatía, acompañadas de dolores de cabeza y náuseas.
Calorías Una persona de 70 kg. de peso, yendo en bicicleta a una velocidad media de 20 km./h, elimina 500 Kcal. en una hora. Si aumentara la velocidad media a 30 km./h., las calorías eliminadas serían 700.
Cambio de marchas Motor, cartera y medio ambiente saldrán beneficiados si utilizas correctamente el cambio de marchas. Un número elevado de revoluciones hace que aumente el rendimiento del motor, esto es cierto, pero también lo es que aumenta el consumo de carburane. Por esto no conviene viajar con el motor muy revolucionado, salvo cuando las circunstancias así lo exijan. En términos generales puede decirse que debe cambiarse pronto la marcha, reducir tarde, y elegir siempre la marcha más alta posible. Entre las circunstancias que justifican un número elevado de revoluciones está el adelantamiento de otro vehículo, ya que permite acelerar mejor y abreviar el tiempo de la maniobra.
  El cambio de marchas automático de la bicicleta es un mecanismo que te será de gran ayuda en tus excursiones, siempre y cuando respetes algunos sencillos principios. Evita apurar las marchas largas hasta verte obligada a reducirlas, y no te detengas nunca con una marcha larga puesta porque luego tendrías que volver a ponerte en marcha con ella, lo que significará un esfuerzo inútil tanto para tí como para la máquina. Como norma general podría decirse que lo más conveniente es utilizar siempre la marcha más corta posible.
Cansancio

El cansancio aumenta el riesgo de accidentes, ya que cuando uno está cansado sus movimientos son más lentos y menos precisos, y su capacidad de atención disminuye, lo que limita el poder de reacción ante una situación de peligro. Pero es que, además, algunas circunstancias pueden incrementar el cansancio, como

  • circular por calles muy transitadas.

  • conducir muchas horas seguidas sin descanso.

  • tener que soportar un exceso de calor o de ruido.

  • mantener un estado de fuerte concentración durante mucho rato.

Capó Si se abre el capó en plena marcha, trata de llegar cuanto antes al arcén. Para ello, bien saca la cabeza por la ventanilla para tener visibilidad o bien agáchate en el asiento para tratar de ver por la junta del capó. Si no consigues cerrar el capó con garantías, átalo con un alambre o una cuerda para poder seguir viaje hasta el taller más próximo.
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