Frenos Normalmente, los frenos de la bicicleta deben aplicarse con suavidad. No debe atenazarse bruscamente el mecanismo manual, sino ir aumentando gradualmente la presión. La mayoría de ciclistas prefiere llevar la palanca del freno trasero a la izquierda del manillar, lo que les permite señalizar la maniobra con la mano derecha, mientras que con la izquierda controlan la velocidad mediante el freno posterior. El freno delantero, que suele ser más efectivo que el trasero para detener la marcha, debe aplicarse con prudencia para evitar accidentes. Cuando se aplican los frenos a fondo, las palancas no deben quedar tocando el manillar, pues de ser así habría que cambiar los bloques de frenado o regular los frenos de inmediato.
 
  • Si los frenos no funcionaran, trata de bombear el freno, ejerciendo presiones sucesivas.
  • Si no funcionara, trata de retener el coche por medio del freno de mano.
  • Si tampoco funcionara, trata de reducir con el cambio de marchas para poder abandonar la carretera.
  •  Si todos estos recursos fallan, intenta detener el vehículo por medio de sucesivos roces con guardarraíles, protecciones, coches estacionados, etc. hasta pararlo por completo.
Frío Cuando llega el frío, revisa el sistema de iluminación y cambia aquellas bombillas que no estén en perfecto estado. Añade el anticongelante al agua del sistema de refrigeración. Sustituye el agua del depósito de limpieza del parabrisas por un producto anticongelante y detergente. Cambia el aceite del motor si ha oscurecido y ha perdido densidad. Protege las gomas de puertas y maletero con glicerina o vaselina. Asegúrate de que el perfil de los neumáticos tenga una profundidad mínima de 4 mm.; de no ser así, un frenazo sobre una carretera helada puede ser peligroso.
  Si vives en una zona donde hace frío y donde la nieve no es extraña, te será de suma utilidad un equipo compuesto por los siguientes utensilios: un tablón para apuntalar el gato, una rasqueta para quitar el hielo del parabrisas, escobillas y unos cables auxiliares para conectar a la batería. Para casos extremos son también de ayuda llevar una pala, cadenas para las ruedas, una manta de lana, gruesa, y un producto antihielo para las cerraduras de las puertas, producto que evidentemente no se guardará en el interior del coche. Finalmente no te olvides de añadir el anticongelante al agua del circuito de refrigeración del motor
Fuego Si se prende fuego en el motor del coche, apágalo echando medio kilo de bicarbonato sobre las llamas.
  Los indicios de que se está gestando un incendio en el coche pueden ser varios:
  1. En primer lugar el olor a quemado, bien sea a tejido, bien a goma quemada.
  2. En segundo lugar, la presencia de un humo negro, pues si éste fuera blanco, sería sin duda proveniente del vapor de agua generado por la ruptura de la junta de culata, un problema evidentemente enojoso, pero que no entraña riesgo de incendio.
  3. En tercer lugar, investiga atentamente siempre que se produzca un encendido anárquico de los faros.
  Si el fuego ha prendido en el interior del coche y careces de extintor, trata de dominarlo con ayuda de la alfombrilla o de una manta; si prendió en el motor, no abras el capó, sólo conseguirías avivarlo. Si tienes extintor, dirígelo al foco del fuego. Actúa por debajo del coche, bajo las aletas del ventilador y a través de la rejilla del radiador. Ten en cuenta que un extintor se descarga en doce segundos; sé pues consecuente y no desperdicies el contenido.
   
   
   
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