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Herramientas |
Para enfrentarte a cualquier
contingencia, debes llevar en la bicicleta lo siguiente:
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Asegurémonos
siempre de que llevamos en el coche las herramientas imprescindibles para
cambiar una rueda: el gato, la llave de cruceta, etc. Cuando inflemos las
ruedas, recordemos que nuestro vehículo no tiene cuatro, sino cinco. Que
la rueda de recambio mantenga siempre la presión requerida para entrar en
servicio es algo esencial. |
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Limitémonos
a llevar sólo lo imprescindible:
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Un
bidón de aceite
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otro
de refrigerante líquido
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un
juego completo de bombillas de recambio
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un
juego del tipo de fusibles que lleva el coche
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un
par de guantes viejos que, llegado el caso, mantengan tus manos a
salvo
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un
trapo viejo
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una
linterna eléctrica
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un
rollo de cinta aislante.
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| Hibernaje |
Si
tu bicicleta es sólo de uso estival, prepárala cuando llegue el momento
para que pase el invierno sin percances. Empieza por suspenderla o, en su
defecto, ponerla del revés para que los neumáticos no se estropeen en su
contacto con el suelo. Conviene también que le engrases las llantas para
que la humedad no las perjudique. |
| Hielo |
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Para que las puertas del coche no
se congelen en invierno, cubre con aceite de cocina los burletes de
goma.
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Para
evitar que el parabrisas y el cristal trasero aparezcan helados por la
mañana, frótalos con un paño y sal fina. De esta manera el hielo no
podrá agarrarse.
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Si
por la mañana te encuentras con el parabrisas helado al ir a buscar el
coche, no se te ocurra aplicarle agua caliente, que podría romper el
cristal; recurre al alcohol o a un anticongelante para frotar el cristal. |
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Si
aparcas en una zona donde las temperaturas son muy frías, no pongas el
freno de mano pues podría quedarse bloqueado. Más vale que dejes el
coche con una marcha puesta. |
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Para
evitar que las escobillas del limpiaparabrisas puedan pegarse al cristal,
dales la vuelta y apoya sobre el cristal la parte metálica. |
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Todo
el mundo advierte de que debe conducirse con suma precaución sobre
carreteras heladas, pero nadie te indica la forma de saber si la carretera
está o no helada, antes de llevarte un susto. Una prueba de frenado, a
velocidad muy reducida, y realizada con precaución puede ayudarte: si las
ruedas giran sin sentido y el vehículo se deja manejar con extrema
facilidad, no te quepa duda, hay hielo en la carretera. Por otra parte, si
bajas la ventanilla comprobarás que las ruedas prácticamente se deslizan
en silencio, no hacen ruido. |
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Lo
primero que debe hacer un conductor que ha de conducir sobre hielo y nieve
es calzar el coche con los neumáticos adecuados. Luego debe mantener una
distancia superior a la normal con respecto al vehículo que le precede,
así como una velocidad moderada o muy moderada, sobre todo cuando las
condiciones de visibilidad son desfavorables. Para frenar sobre hielo debe
actuarse sobre el freno y sobre el volante, aunque no simultáneamente.
Para conseguir que el coche sea maniobrable, debe presionarse el freno con
decisión hasta bloquear las ruedas, y soltarlo entonces para dirigirlo
con el volante; ambas operaciones deben sucederse en rápidas
alternativas. Prueba y ejercita tu habilidad en un espacio helado que no
ofrezca peligro. |