Herramientas

Para enfrentarte a cualquier contingencia, debes llevar en la bicicleta lo siguiente:

  • un juego de llaves Allen

  • llaves fijas

  • una caja de parches

  • llaves de tubo

  • llaves de radio

  • una bomba adaptable a todo tipo de válvulas.

  • un cable de freno de recambio y otro de cambio de marchas.

  Asegurémonos siempre de que llevamos en el coche las herramientas imprescindibles para cambiar una rueda: el gato, la llave de cruceta, etc. Cuando inflemos las ruedas, recordemos que nuestro vehículo no tiene cuatro, sino cinco. Que la rueda de recambio mantenga siempre la presión requerida para entrar en servicio es algo esencial.
 

Limitémonos a llevar sólo lo imprescindible:

  • Un bidón de aceite

  • otro de refrigerante líquido

  • un juego completo de bombillas de recambio

  • un juego del tipo de fusibles que lleva el coche

  • un par de guantes viejos que, llegado el caso, mantengan tus manos a salvo

  • un trapo viejo

  • una linterna eléctrica

  • un rollo de cinta aislante.

Hibernaje

Si tu bicicleta es sólo de uso estival, prepárala cuando llegue el momento para que pase el invierno sin percances. Empieza por suspenderla o, en su defecto, ponerla del revés para que los neumáticos no se estropeen en su contacto con el suelo. Conviene también que le engrases las llantas para que la humedad no las perjudique.

Hielo
  • Para que las puertas del coche no se congelen en invierno, cubre con aceite de cocina los burletes de goma.

  • Para evitar que el parabrisas y el cristal trasero aparezcan helados por la mañana, frótalos con un paño y sal fina. De esta manera el hielo no podrá agarrarse.

  Si por la mañana te encuentras con el parabrisas helado al ir a buscar el coche, no se te ocurra aplicarle agua caliente, que podría romper el cristal; recurre al alcohol o a un anticongelante para frotar el cristal.
  Si aparcas en una zona donde las temperaturas son muy frías, no pongas el freno de mano pues podría quedarse bloqueado. Más vale que dejes el coche con una marcha puesta.
  Para evitar que las escobillas del limpiaparabrisas puedan pegarse al cristal, dales la vuelta y apoya sobre el cristal la parte metálica.
  Todo el mundo advierte de que debe conducirse con suma precaución sobre carreteras heladas, pero nadie te indica la forma de saber si la carretera está o no helada, antes de llevarte un susto. Una prueba de frenado, a velocidad muy reducida, y realizada con precaución puede ayudarte: si las ruedas giran sin sentido y el vehículo se deja manejar con extrema facilidad, no te quepa duda, hay hielo en la carretera. Por otra parte, si bajas la ventanilla comprobarás que las ruedas prácticamente se deslizan en silencio, no hacen ruido.
  Lo primero que debe hacer un conductor que ha de conducir sobre hielo y nieve es calzar el coche con los neumáticos adecuados. Luego debe mantener una distancia superior a la normal con respecto al vehículo que le precede, así como una velocidad moderada o muy moderada, sobre todo cuando las condiciones de visibilidad son desfavorables. Para frenar sobre hielo debe actuarse sobre el freno y sobre el volante, aunque no simultáneamente. Para conseguir que el coche sea maniobrable, debe presionarse el freno con decisión hasta bloquear las ruedas, y soltarlo entonces para dirigirlo con el volante; ambas operaciones deben sucederse en rápidas alternativas. Prueba y ejercita tu habilidad en un espacio helado que no ofrezca peligro.
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