| Maletero |
Como norma general a la
hora de meter el equipaje en el maletero del coche, sitúa la carga contra
el fondo del maletero, sin sobrepasar la altura del respaldo de los
asientos posteriores. |
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Lo más pesado o voluminoso
debe ir lo más cerca posible de los asientos traseros. |
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Mete los objetos pequeños
en bolsas, cajas o maletas para evitar su dispersión. |
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Si apilas bultos, dispón
lo más pesado debajo para que el centro de gravedad esté a la mínima
distancia del piso. |
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Utiliza mallas protectoras
para impedir un desplazamiento de la carga y su entrada en el interior del
coche. |
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Regula las luces en función
de la sobrecarga que hayas introducido. |
| Manchas |
Cuando
en el coche aparece una mancha de alquitrán, es un verdadero problema,
puesto que la mayoría de medios que se conocen para quitar el alquitrán
pueden dañar también la pintura del coche. Existe, sin embargo, un medio
más suave e inofensivo: empapa un paño en aceite de linaza y restriega
con él la mancha para ablandar el alquitrán. Cuando lo hayas conseguido,
acaba la tarea con otro paño limpio mojado también en aceite de linaza. |
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Si
en el garage te caen un par de gotas de aceite del coche en los zapatos,
puedes eliminarlas con tetracloruro de carbono. Frota con él la mancha y
luego seca rápidamente con un paño limpio. |
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Cuando
retires el coche del lugar en que ha estado estacionado, comprueba que en
el espacio que ocupaba no haya dejado mancha alguna que pudiera delatar
una pérdida de gasolina, aceite, líquido de frenos o agua. Es una
comprobación muy sencilla de hacer, pero de extraordinaria importancia. |
| Marchas |
Debieras
familiarizarte con las prestaciones de tu coche en cada una de sus
marchas. Cuando el sonido del motor trasluzca su esfuerzo, es el momento
en que debes pasar a una marcha superior. Si tu coche lleva contador de
revoluciones, comprueba en el manual de instrucciones el número de
revoluciones a que puede ir en cada marcha. Evita siempre que la aguja
penetre en la zona roja del indicador, y no reduzcas nunca cuando la
velocidad a la que vayas sea excesiva para una marcha inferior. Al
acercarte a un cruce, emplea los frenos y selecciona la marcha adecuada a
tu velocidad decreciente: la caja de cambios te lo agradecerá. Esto puede
significar pasar de cuarta a segunda sin poner la tercera. La excepción a
esta regla se cumple en la bajada de una cuesta. Si usas sólo los frenos
para retener el coche puedes estropearlos; por tanto emplea el cambio de
marchas para controlar la velocidad del vehículo. |