Nieve Si tienes que echar mano de la pala para abrir camino a tu coche para salir y la nieve es reciente y pesada, unta previamente la pala con cera de encerar el piso. De esta manera no tendrás problemas para deshacerte de ella, pues no quedará pegada a la pala. Si no tienes cera a mano, utiliza un cabo de vela que cumplirá la misma función. Repite la operación varias veces en el curso del trabajo.
  Cuando nieve:
  • Evita los desplazamientos inútiles y escoge, de ser posible, un medio de transporte colectivo.
  • Si no lo fuera, provéete del equipo necesario: cadenas, neumáticos específicos... Conduce con suavidad y evita los frenazos súbitos y bruscos.
  • Guarda la distancia suficiente respecto del vehículo que te precede. Si el trayecto que debes hacer es largo, prevé la impedimenta necesaria: alimentos y bebida, cuando menos para los niños.
  Cuando vayas a esquiar o, sencillamente, a la nieve, no te olvides de llevar siempre en el coche un par de zapatos cómodos con los que conducir. De esta manera te evitarás tener que hacerlo con los "descansos" puestos, que pueden ser muy confortables, pero son poco apropiados para sentarse al volante.
  Si no llevaras en el maletero del coche una bolsa de serrín para salir del atolladero si te quedaras atascado en la nieve o el hielo, ni tampoco una pala o arena, como último recurso, prueba con las alfombrillas de caucho del coche. Ponlas pegadas a las ruedas traseras y trata de arrancar así.
  Si la capa de nieve supera los 30 centímetros, más vale que renuncies a empujar o a tratar de mover el coche. La nieve se acumularía bajo el morro impidiéndole avanzar. Para salir del paso, habrá que recurrir a la pala y quitar con ella la nieve acumulada ya sea ante las ruedas delanteras, ya en el espacio entre delanteras y traseras. Para ayudar a que los neumáticos se agarren al suelo, es aconsejable meter algo contra la nieve y las gomas de las ruedas motrices: cartones, tableros, ramas, las propias alfombrillas del coche en caso extremo, etc. Luego se mueve el coche a mano, se mete la segunda y se arranca con suavidad. Si el espesor de la nieve es poco importante, vale la pena probar de salir del apuro imprimiendo al vehículo cortos movimientos de avance y retroceso.
Niños No lleves nunca a un niño en brazos, en el coche
  Los niños menores de 12 años deben viajar siempre con el sistema de retención adecuado a su peso. Es recomendable situarlos en los asientos traseros.
  No lleves nunca la sillita de un niño en el asiento del copiloto si el coche está equipado con airbag.
  Tan pronto como intuyas la presencia de niños en la zona que atraviesas, retira el pie del gas y prepárate para frenar en seco. Comprueba que los niños que se hallan en las aceras miran en tu dirección, como señal de que te han visto acercarte. Pese a ello, no olvides nunca que, aunque te haya visto, un niño obra muchas veces de forma inconsecuente. Cuenta siempre con sorpresas cuando los niños cruzan la calle o la carretera. Tampoco pierdas de vista el hecho de que los niños pueden carecer de la facultad de orientarse correctamente por el ruido. Y, en última instancia, recuerda que tras una pelota suele aparecer un niño corriendo absorto.
Niveles Cuando en pleno viaje, mientras llenas el depósito de gasolina, te ofrecen la comprobación de niveles y te anuncian que el del aceite está muy bajo, no des por descontado que tienen razón. Puede ser que quien te atienda no haya atinado a introducir completamente la varilla de registro, o que no haya esperado el tiempo suficiente para que el aceite se escurriera hasta el fondo del carter; ten en cuenta que se necesitan unos diez minutos para ello. Ambas circunstancias pueden llevar a que te veas forzado a comprar una lata de aceite sin necesidad.
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