| Ocasión |
Si
vas a comprar un vehículo de segunda mano, no quieras decidir enseguida
para llevarte el coche en pocos minutos. Es recomendable probarlo antes.
Aunque no seas una experto, hay defectos que saltan a la vista. Frenando
en marcha, el coche debe seguir recto, sin desviarse. Si el freno se hunde
hasta el fondo, puede significar una pérdida de líquido; si, por el
contrario, hay que bombear con el pedal, puede indicar la presencia de
aire. El volante puede tener un leve juego, pero nunca superará el límite
de algunos centímetros. Verifica el estado de los amortiguadores
ejerciendo presión sobre el guardabarros. Comprueba los neumáticos.
Atención al óxido, que ataca preferentemente la parte baja de las
puertas, la inferior del guardabarros, el tubo de escape... |
| Orientación |
No
es imprescindible tener una brújula para poder orientarte, basta con que
sepas utilizar el reloj. Pruébalo. Con el reloj en posición horizontal,
sitúalo de forma que la saeta horaria, la pequeña, señale al sol. El
sur estará indicado por la mitad del arco que aún tenga que recorrer esa
saeta para llegar a la cifra 12 del cuadrante sin son más de las seis, o
de la mitad el arco recorrido sin son antes de las seis. Dirigiendo, por
ejemplo, la saeta horaria hacia el sol cuando son las ocho, el sur
corresponderá a la cifra 10, que se encuentra justamente en la mitad del
arco comprendido entre las 8 y las 12. |
| Óxido |
Podrás eliminarlo del
coche o de la bici si lo frotas con papel de plata mojado en un refresco
de cola. |
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Si
en algún punto de la carrocería observas que se forman como unas
burbujas, es un claro indicio de que, debajo, el metal se está oxidando.
Raspa la zona afectada y suprime el óxido frotando con tela esmeril.
Aclara luego con agua, seca bien y aplica una solución anticorrosiva.
Después extiende una mezcla preparatoria y encima el recubrimiento final |
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El
orín lleva a cabo su labor de destrucción más perjudicial en las zonas
que menos te puedes imaginar: en el interior de las puertas y en el armazón
del coche. Los daños causados por la corrosión suelen extenderse a
partir de áreas interiores poco menos que inaccesibles. El peligro
estriba en que si se oxida alguno de los elementos de soporte, la protección
con que cuentan los ocupantes del vehículo en caso de colisión se reduce
notablemente, puesto que la estructura, en vez de absorber el golpe sin
romperse, se parte en varios trozos. Las consecuencias te las puedes
imaginar. |
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Para
evitar que se te oxiden los bornes de la batería del coche frótalos con
una solución concentrada de agua y bicarbonato sódico. Luego los secas y
los untas con vaselina. |
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