| Paquetes |
Cuando se viaja solo y se
lleva una planta en el coche, sobre todo si es para regalar a alguien y va
envuelta en papel de regalo, el mejor sistema para que la planta no se
vuelque, se estropee y pierda tierra, es ponerla en el asiento y sujetarla
con el cinturón de seguridad. |
| Parabrisas |
Emplea una esponja mojada
en agua tibia y bicarbonato para quitar las salpicaduras de suciedad que
pudieran haberse pegado al cristal. |
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Pulveriza el parabrisas
helado con una mezcla de agua y alcohol al 50%. Espera unos segundos y
rasca luego para quitar el hielo. |
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Si
hace mucho frío y prevés que la nieve puede hacer su aparición, protege
tu parabrisas la noche antes, colocando una hoja de papel grueso o de cartón
entre las escobillas del limpiaparabrisas y el cristal. Si no lo haces,
por la mañana habrás de quitar la nieve. El único remedio si se ha
formado hielo es el aerosol descongelante que venden en los comercios
especializados en artículos del automóvil, y una rasqueta de plástico rígido.
No rasques sin haber pulverizado antes, y cuidado con las rayaduras. |
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Los
días en que los termómetros descienden mucho, los parabrisas de los
coches suelen aparecer con una capa de hielo que siempre resulta difícil
y lento de quitar. Una forma barata y eficaz de hacerlo es coger una
cebolla, partirla con un cuchillo en dos, y frotar el parabrisas con media
cebolla. Verás cómo se funde el hielo. |
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La
causa más común de ruptura de parabrisas suelen ser las piedras que
"pellizca" un coche que se cruza con el nuestro y que salen
despedidas con fuerza. Si tu
parabrisas es del tipo de los que se convierten en un puzzle
de cristalitos prácticamente opacos, es evidente que no podrás seguir
viaje. Deténte y busca el taller más próximo. Si el accidente ocurriera
en carretera y te vieras en la necesidad de proseguir, rompe desde dentro
el cristal, de forma que los restos caigan sobre el capó y no en el
interior del coche. El mango de un destornillador grande o cualquier otra
herramienta envuelta en un trapo pueden ser buenos instrumentos para ello.
De todos modos, antes de proceder, tapa con un trapo los respiraderos del
capó para evitar que entren cristales por ellos. |
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Si
por la mañana, al ir a salir, te encuentras con que hay hielo en el
parabrisas, prepara una solución de glicerina y alcohol (1 cucharada
sopera de glicerina por 1/4 de litro de alcohol) y rocía el parabrisas
con ella. Frota con una gamuza hasta que el cristal esté completamente
limpio. Toma las precauciones convenientes, puesto que la solución es
inflamable. |
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Si
se te rompiera el parabrisas en pleno viaje, de forma que perdieras la
visibilidad, abre de un golpe un agujero en él. Cuanto más brusco sea el
golpe, menos posibilidades tienes de cortarte. Detén entonces el coche en
el arcén, protege el capó con una manta, y termina de sacar todos los
cristales. No los tires, envuélvelos en la manta y llévatelos a casa
para tirarlos allí. |
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Si
lavas el coche, cuando llegue el momento de lavar el parabrisas y la
ventana trasera, no utilices jabón, así como tampoco productos
especiales, como limpiacristales, etc.; lávalos con agua y sécalos con
una gamuza que tendrás reservada exclusivamente para ellos. El
limpiaparabrisas lávalo con un paño mojado en agua amoniacada. No te
olvides de untar periódicamente
con betún el contorno de goma del parabrisas. |
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En
los meses cálidos, con la proliferación de insectos de todo tipo, los
parabrisas y los cristales de los faros del coche suelen ensuciarse mucho
más y resulta más difícil limpiarlos. No te vuelvas enseguida hacia los
productos químicos, porque existe un procedimiento muy sencillo y eficaz
de desincrustar los insectos del cristal: basta con coger una media vieja,
mojarla en agua y frotar con ella. |